LOS PROTOCOLOS DE LOS RESABIDILLOS DE SILLÓN MATAN MÁS Y MEJOR QUE CUALQUIER MUNICIÓN

A groso y paródico modo ya se ha dicho todo lo que se quiere decir en el título. El modo en que se expresa viene dado por la propia manifestación de lo señalado, es decir, porque como “testigos” no estamos más que ante una grosera y paródica inversión de lo humano, lo cual, como “seres actores” nos implica irremediablemente. El contenido que da lugar a la forma, guarda cierta relación con aquello de “Mató más la receta que la escopeta” que tan bien observó la “sabiduría popular”, y con los escritos titulados como los protocolos de los sabios de Sion. Los cuales se han transformado a los ojos del consumidor, en un libro, que por cierto nada tiene de literario, polémico, de dudosa autoría, conspiranoico e inventado, todos ellos calificativos que en ningún momento apelan al contenido del escrito y que por lo tanto tan sólo tratan de invalidar el mismo a partir de señalar todo lo que “envuelve” a dichos textos. Es decir, toda la supuesta polémica sobre quién, cuando, como y porque escribió dichos textos sólo alimenta interpretaciones e imaginerías que desvían del contenido del escrito como si el hecho de que lo escribiera Pepito o Manganito fuera lo más importante y lo único que daría o quitaría validez al texto, lo cual resulta totalmente irrelevante, claro está, excepto para aquellos que lo único que pretendan sea que el autor les firme un ejemplar, a poder ser de la 1ª edición que tiene más valor histórico y si puede ser adjuntando un autorretrato, perdón eso son palabras mayores, o de gente mayor, quería decir un “selfie” que podría traducirse como autorretrete.

Ya que estamos, tirando algo más de este hilo, ahora que parece que el “materialismo occidental” se está superando por el límite inferior, en su carrera virtual, es decir ilusoria, hacia lo inframaterial, lo de firmar libros ya empieza a estar pasado de moda, como dicen los esclavos del consumo (Esclavos sí, pero modernos, lo cual implica directamente incapacidad de reconocimiento de sí mimo al esclavo, convirtiéndolo en el esclavo perfecto, que habla de libertad entre lamida y lamida de cadenas). Así que el post-moderno se tendrá que conformar con una firma digital. Es más, te lo pueden vender directamente firmado hasta por Disney o Mickey mouse, el ratón negro que se coló como la peste en todas las casas, sólo que en este caso, a diferencia de la peste, lo hizo por la puerta grande, con el beneplácito de sus habitantes e incluso bajo pago de insultantes cantidades de dinero e impuestos, lo cual es lo mismo, pues ya sabemos que todo dinero es deuda. Eso sí, si lo venden firmado digitalmente que dejen un espacio para incluir el nombre del comprador, a poder ser en la misma fuente y tamaño de letra eh! Que el consumidor es ciego respecto al contenido pero todavía detecta algunas formas

Parecería que hemos perdido el hilo de lo expresado al inicio y no es así, aunque ciertamente hay quién lo puede haber perdido y ya no recuerde de dónde venía o que le ha llevado a estar imaginando como firmaría Mickey mouse un libro electrónico, sobretodo porque no dudo de que tienen cosas más importantes que hacer y nunca es mi intención entretener a nadie. De hecho, es tan sencillo como que al mencionar lo que “envuelve” al infame libro mencionado, hemos seguido un “proceso conductivista”, en este caso propuesto por “mi mentalidad” al escribir sin ninguna mala ni buena intención. Pero que sirve para exponer lo sencillo que es apartar la atención sobre el contenido si uno se deja llevar por las formas circunstanciales. Dicho esto, aquí no se va a tratar el contenido literal de dichos textos, para ello sólo deben leerlos y comprobar cuan grosera es su materialización a nivel global, como gusta decir a estos mismos globalistas. Sólo se hará un apunte que considero importante, y es que cuando se habla de este libro, en “el mejor de los casos”, no se invalida por completo por su envoltura o el color de sus tapas y se entra en su contenido literal, lo cual lleva a una inmensa mayoría de los lectores a concluir que se trata de “un plan maestro” para someter a la población a nivel mundial, lo cual sin dejar de ser cierto, no hay más que ver su triunfo en sus pantallas, se queda corto en cuanto a su alcance, pues no se trata de ir tan allá o más allá del asunto, sino de verlo “más acá” si usamos este símil. Porque si leen con atención, verán que la pieza clave para el éxito o fracaso de dichos protocolos no son posibles entidades parasitarias, no son los ansiosos de la voluntad de poder (Que cayeron en la misma inversión que Nietzsche a cerca del poder de la voluntad), sino que somos usted y yo como protagonistas necesarios y considerados materia prima para su obra, como verdadero recurso creativo para la “fabricación terrenal del escenario de su Obra repleta de artefactos”, la cual debemos admitir que han logrado a los ojos de sus mayorías convencidas, y que culmina con la reconstrucción del templo, que no es otro que el cuerpo del ser humano bajo su invertida visión para la cual se hace necesario eliminar todo síntoma de humanidad conocida en vistas a su post-humanidad prometida cual reino de los cielos, pero como no podía ser de otro modo bajo inversión, situado en este caso en los “inferis”, es decir el extremo inferior de la manifestación, o en palabras cristianas en los infiernos, no hace falta ningún estudio para percibir que esta panda quieren ir y van más allá de lo dantesco y cualquier infierno imaginado con anterioridad en su proyecto infrahumano, solo hay que ver lo que supone el globalismo y como las máscaras de la eugenesia ya no son necesarias para los transhumanistas . Por ello los “nuevos sacerdotes, geómetras, constructores y arquitectos” son denominados psicólogos, ahora ya incluso psicólogos transpersonales, biólogos, genetistas, ingenieros, ya sean moleculares, sociales o geo según lo macro o micro que abarque su campo, médicos y sanitarios, juristas, psicopedagogos, futuristas, informáticos. Todos ellos empleados en un mismo fin anunciado por uno de sus filósofos moderno favorito, el nacimiento del “nuevo hombre”. Al que por lo visto van a parir o han parido ya por obra del espíritu sanitario, en lugar del espíritu santo, mediante la obra de la ciencia moderna, en lugar Dios padre, al que mataron hace tiempo para reemplazarle, y a través de la probeta esterilizada, en lugar de la virgen María, para dar lugar a su “nuevo hombre” y con él a su falso mesías o Avatar2045, en lugar de Jesús. Lo cual para empezar demuestra la grosera parodia y el mal gusto para la imitación de algunos, que además se creen que están inventando la pólvora mientras ésta no para de “estallar en sus manos”, por manipular algo que desconocen en su arrogancia de creerse creadores de algo superior a sí mismos, es decir, una mezcla de creacionismo y evolucionismo por el cual, la evolución desarrolla por azar una vida que alcanza capacidad creadora de vida artificial, y ésta creación es vista como superior a la vida del mismo creador. Interesante gilipollez la que proponen, ahora bien hay que reconocerles que son cojonudos inventando envoltorios. Tanto es así, que casi se me olvida rematar lo único que quería apuntar de ese desdichado plan protocolario, remarcando que si algo se hace evidente en esos textos es que cuentan con la estupidez, debilidad, desconocimiento, falta de voluntad y soberanía, de cada uno de los seres a los que pretenden gobernar, al tiempo que muestran un miedo implícito a nuestra naturaleza esencial, ya que de ser tan estúpidos, débiles, dóciles y borregos tampoco hubiera sido necesario que dedicaran tanto esfuerzo y recursos en fomentar dichos “valores” hasta el punto de imponerlos por ley. Lo cual se refuerza con algo tan básico, es decir terrenal, último estadio de manifestación, como el control absoluto de la natalidad a través de infinidad de movimientos, medidas, leyes, derechos autoinventados y en definitiva de adueñarse de los ovarios y los cojones de unos seres humanos “castigados por el hecho de ser eso, humanos”. Para ello cuentan en primer lugar con el beneplácito de mayorías y minorías, que se someterán deseosas a lo propuesto, o impuesto, por la pandilla de expertos, que también podríamos llamar pesadilla de espectros, que tras destruir a Dios tratan de suplantarlo. Del alma ya se encarga toda especialidad de la psique o de psicología, conductivista, emocional, pedagógica. De la mente su ingeniería informática e informativa. Del mantenimiento del cuerpo su medicina alopática basada en atacar síntomas con venenos o tóxicos y que define la salud a partir de la enfermedad. De la manipulación del cuerpo la biología y de la “herencia corporal” los genetistas, de la patrimonial ya se ocupan los impuestos. Todo ello abanderado por el forzoso, forzado, impuesto y obligatorio sistema educativo, que nos introduce o contra-inicia en este sometimiento precisamente para fomentar, formar y forzar a los seres humanos desde la cuna al auto-sometimiento a través del abuso de poder, pues carecen de toda autoridad. Logrando así, a través de la manipulación de la materia prima, dar cuerpo a su legión. De ahí que nos monitorizan desde el vientre, y a los 4 meses ya nos quieren escolarizados para seguir monitorizados, hasta la educación infantil que desemboca en la terrorífica educación primaria, cuando la materia que ya empieza a tomar formas concretas es manipulada con mayor intensidad, a día de hoy introduciendo todos los entes mencionados en las escuelas para “normalizar” la monstruosidad a la que estos seres se verán sometidos de por vida si aceptan o castigados de por vida si no aceptan. Lo cual nos sitúa en el irremediable presente, dónde dichas generaciones y degeneraciones posteriores, probablemente ni perciben que toda relación institucional o empresarial, ya sea educativa, administrativa, judicial, sanitaria, mercantil, académica, laboral, solidaria, militar, o del tipo que sea, está ya totalmente sometida a protocolos desde hace años y que a día de hoy pasan tan desapercibidos que se imponen y se están imponiendo en toda relación personal, ya sea familiar, amistosa, vecinal, emocional, ideológica, etc… con el beneplácito de sus legiones ya consolidadas. Es precisamente a toda esta infinidad de protocolos a los que hace referencia el título que encabeza estas palabras escritas. Un crimen tan escandaloso, bestial y numeroso como sigiloso, enmascarado y único, que supone un “auto-genocidio” perfectamente ordenado y organizado desde los bajos fondos, aprovechando la confusión del ser humano crepuscular.

En este punto, debo remarcar que no trato aquí de ninguna realidad que este por venir, de ningún futuro incierto, y en parte ni tan si quiera del riguroso presente, aunque sí desde el presente. En este sentido, cualquier mirada al pasado sólo puede hacerse en presente a través de la “inestable” función mental llamada memoria, lo cual tampoco es ciertamente lo que nos ocupa ya que no vamos a tratar de ningún hecho determinado o aislado, sino que referimos a un presente continuo. Con lo cual, de este ejercicio nos interesa observar la amplitud de la perspectiva presente con la cual podemos ver “cómo hemos llegado hasta aquí” y por un despliegue prácticamente matemático hacia dónde nos lleva este camino. Lo cual en parte ya hemos apuntado, porque si hace más de un siglo ciertos protocolos debían escribirse, guardarse y ejecutarse con cierto sigilo a través de un difuso ocultismo, a día de hoy podemos observar como estos ya se anuncian entre bombo y platillos por parte de todas las instituciones supranacionales (ONU, OTAN, FMI, BM, UNESCO, OMS, FAO, UE, BRIC, G7, G20…) e incluso se celebran por parte de las mayorías de peones sufrientes cuyo sacrificio ritual, envuelto y perfumado con inversiones, falacias y eufemismos, sirve para alimentar la construcción del infierno para su rey, al que al mismo tiempo se ven sometidos, eso sí, de manera progresiva. De ahí que todos sean progresistas, en mayor o menor medida, ya que la rana si no se hierve lentamente salta, y cabría la posibilidad de que si salta demasiado pudiera ver que está atrapada en una olla sólida repleta de aire y agua que se calienta mediante el fuego situado en el límite inferior, pero que tiene una salida vertical por su límite superior que le puede llevar a elevarse lo suficiente para salir de ella y conocer quien controla la intensidad de ese fuego. Dado que lo simbólico, las parábolas, metáforas o lenguaje poético sufren un peligroso desuso debido a “la involución contra-intelectual” del ser humano, en este caso podemos incluso poner algún ejemplo práctico e incluso grosero y por todos conocido, de lo dicho:

Imaginen que ustedes quisieran cobrar impuestos a todo ser humano por el simple hecho de respirar. Por supuesto ningún gobernador propondría en su campaña que le apoyen porque con él al frente del gobierno gozaremos de la penitencia de pagar por el aire que respiramos. Ahora bien, ¿Saben ustedes que ya existe dicho impuesto? Sí, ya pagamos por respirar. Incluso es posible que ustedes celebraran la decisión de que así fuera porque oyeron hablar de un demonio llamado CO2, que casualmente emanamos al respirar, y de que es necesario castigar su emisión para salvar el planeta. Es decir, se nos invita claramente al suicidio (Lo cual al menos en España ya practican 4000 personas, 3000 hombres y 1000 mujeres cada año) o pagar el pecado capital de respirar, lo cual resulta mucho más represivo que ningún sistema de gobierno ya sea religioso, imperial o dictatorial antes conocido. Al mismo tiempo observarán que ninguno de los que proponen estas medidas lo hace dando ejemplo, es decir dejando de respirar en el mismo instante en que proponen dicha estupidez, que podría resultar sólo un chiste desafortunado sino fuera porque no es precisamente el humor lo que motiva a estos personajes autómatas. No voy a dedicar ni una línea de este texto en tratar de exponer el fraude de las teorías pseudocientíficas modernas, que no son más que eso, teorías basadas en lo cuantitativo y utilitario para la producción de artefactos y artificios. Existen ya demasiados estudios para que quién tenga ojos para ver saque sus conclusiones. Sólo decir que nunca antes la humanidad trató a “La madre Tierra” como víctima, es tan evidente como que precisamente la madre es la protectora de los seres humanos, al tiempo que es “protegida” por el Sol. Curiosa inversión, que nos lleva irremediablemente a ver que las “futuribles” madres humanas de hoy, ya prácticamente “transhumanas” en muchos casos, se posicionan bajo esta misma inversión como víctimas del embarazo, para lo cual recurren al patriarcado que es “la ley” pidiendo que se regule su derecho a ser protegidas de las almas que puedan encarnar en su vientre, aprobando así legalmente la pena de muerte terrenal al más débil e inocente de los seres en ese aspecto. Claro está que como no existen asociaciones de fetos que reclamen sus derechos y se manifiesten enseñando sus cordones umbilicales por la tele, con pancartas en contra del genocidio, y además éstos no tienen ni voz ni voto, lo tienen muy difícil para ser considerados. Aunque desde aquí no dudamos que se hace y se hará justicia, y no en un sentido tan limitado como el moral o peor todavía inmoral, sino en el sentido más amplio y sencillo de la ley, y es que lo que Es es lo pongas del derecho o del revés, o te pongas como te pongas. Y sí, todos somos conscientes de este genocidio institucionalizado democráticamente por más que quieran envolverlo con retórica o negarlo apartando la mirada. Verán que tan sólo se ha tirado mínimamente del hilo de un impuesto protocolario que existe a nivel global y que está más que aceptado por todas las naciones bajo pena de multas y bloqueos internacionales, además de ser muy bien visto por parte del malévolo buenismo mayoritario, que confunde la bondad con la estupidez ideológica, hasta el punto de creer y crear un imposible derecho de “autodeterminación”, que va desde inventar pueblos, pasando por inventar colectivos, hasta inventar sexos y llega incluso a incitar a la mutilación sexual a los niños durante la educación primaria. Por supuesto este no es más que un pequeñísimo ejemplo surgido del impuesto al aire. Si quieren pueden ustedes mismos tirar del impuesto de la luz, el fuego, el agua, la tierra y verán que bien organizado y secularizado está este aparente desorden, por parte de la tiranía global.

En este punto quiero aclarar que nada de lo escrito aquí estaba “organizado con anterioridad”, es decir, este escrito se está dando tal y como viene sin modificar en nada su estructura, que tampoco estaba pensada antes de empezar a escribir, ni lo está ahora tampoco. Evidentemente no pretende ser un texto académico, tampoco literario, sino una forma de expresión más. Por lo tanto, no existe bibliografía alguna, tampoco voy a acreditar nada con títulos más allá del título que encabeza este texto junto a mi presencia. En este sentido sí que puedo añadir que he presenciado , como todos, la imposición, uso y desarrollo de innumerables protocolos, ya que por fortuna o por des-gracias, cuento con al menos 15 años de deformación escolar y académica, más de 10 años de procesos judiciales, 6 intervenciones quirúrgicas con sendas hospitalizaciones, 19 años de título oficial de discapacitado que me sirvió para trabajar 3 años en la multinacional de la discapacidad en forma de asociación, además de trabajar otros 3 años en instituciones municipales, autonómicas o nacionales siempre cerca del ámbito administrativo y de educación o académico, incluso pedagógico. A los que ahora puedo añadir 3 años de ermitaño, rodeado de ruido de fábricas, coches, trenes y sobretodo de “pseudocristianos ateos de salón” que en su buenismo siguen envolviendo y perfumando la ermita los 4 días contados del año en que toca recaudar de nuevo para secularizar el paripé de la apariencia hasta el próximo año y sufragar así los gastos de tanto envoltorio y perfume que difícilmente podrá ocultar la miseria tanto terrenal como religiosa y espiritual en la que se nos invita e impone vivir. Resulta evidente, que como cualquier otra, una vida en este contexto da para haber observado, presenciado, conocido, vivido y sufrido innumerables “protocolos”. Pero terminaré exponiendo uno del cual yo no fui el protagonista. Sino mi hermano, que en paz descanse o en ira comprenda, que fue empujado a la muerte clínica con 27 años de edad. Por supuesto, como tantos otros lo son a diario en innumerables situaciones, ya que soy consciente, como lo era antes de su muerte, de que morimos cada día subyugados por protocolos eugenésicos e infrahumanos, sin necesidad de poner nombre a cada muerto ni a cada verdugo. Sólo que en esta ocasión me tocó conocer el nombre de ambos. Así que aquí no hablamos de ninguna teoría, sino de un caso tan tangible, frío y duro como el cadáver de una persona tras pasar por el protocolario enfriado, envoltorio de maquillaje y retención de líquidos, sumado al envoltorio del traje, la caja y las flores perfumadas que rodean la escena.

Aclarado este punto, además del evidente conocimiento de lo acontecido en este caso particular, he escogido exponer este ejemplo porque en él se da un cóctel mortal, nunca mejor dicho, basado en protocolos de los que se habla mucho. Estos son, el protocolo judicial de violencia de género y el protocolo sanitario de auxilio. Vamos a despersonalizar el asunto en cuanto a protagonistas individuales concretos, tan sólo mencionados previamente para aclarar que aquí se habla de hechos consumados y conocidos.

Una pareja cualquiera de jóvenes se encuentran para cenar en el piso de alquiler de ella (Ambos jóvenes tienen sus vicios más o menos aceptados socialmente, cada cual “el suyo”, pongamos por ejemplo ella el alcohol y tabaco y él la cocaína) dónde comparten convivencia, gastos y cama a menudo ya que son novios desde hace un tiempo. Antes de encontrarse ella pasa la tarde bebiendo en una celebración con amigas y él al salir de trabajar va a cortarse el pelo y sacar el dinero justo para comprar un gramo de cocaína, antes de pasar por su casa familiar, de sus padres, a ducharse y preparase para la cena. Hasta aquí lo que para muchos jóvenes es un Viernes por la tarde “normal o cotidiano”. De repente, la madre del chico, que no esperaba verle hasta el día siguiente, recibe una llamada de su hijo diciéndole que la novia le echa de casa, pero que si se va se va con todo, así que le pide que se acerque con el coche para cargar todas sus cosas. La madre trata de tranquilizar a su hijo diciéndole que se olvide de las cosas hasta el día siguiente y mejor que baje a casa a dormir, que están a 5 minutos andando. Aun así la insistencia del hijo hace que la madre salga disparada para ver qué sucede. Al llegar se encuentra a la chica gritando violentamente y a su hijo como ido de la cabeza ya que incluso le cuesta reconocerla. Tras tranquilizarla a ella la acompaña a su habitación y se dedica a tratar de que su hijo entre en sí y le acompañe a casa a dormir, pero él insiste en que le han engañado, pues descubrió una foto en el watsapp de su novia dónde se la veía con otro chico ese mismo día, lo cual no era lo que le había contado. En definitiva un ataque de cuernos de toda la vida, que por lo visto el chico no podía encajar, quizás ayudado por el medio gramo de cocaína consumido o quizás envenenado con la cena que no se terminó, como el en “su paranoia afirmaba”. Sea como fuere una escena bastante familiar, sazonada con alcohol, droga e infidelidad. Ante el alboroto armado a altas horas, la vecina de abajo llama al 112 con el mensaje de: “En el piso de arriba hay una pareja discutiendo”. Lo cual activa automáticamente el protocolo judicial en el juzgado de guardia por violencia de género, y dos patrullas de policía se presentan rápidamente en el piso, en principio a detener a un presunto delincuente. La sorpresa policial es que al llegar al piso se encuentran una madre con su hijo tirado en el suelo tras la puerta pataleando, después de que ella le diera un soberano guantazo patriarcal al ver que no sólo no le hacía ni caso sino que iba de un lado a otro del piso como “un abducido”. Al tiempo que la chica se encuentra bebida y sola en la habitación sin que nadie la moleste. La policía junto a la madre apartan todos los objetos de la entrada para evitar daños antes de tratar de inmovilizar al chico, que fuera de sí y con la fuerza de un toro no se deja zafar fácilmente. El hecho de la presencia de la madre y el escenario, condiciona su actuación en cuanto a que no parece que traten con un delincuente y quieren tratar de inmovilizarlo sin causarle ningún daño, así que prefieren activar el protocolo sanitario para que seden al chico, ya que obviamente en este caso valoran más que pueda ser un caso relacionado con la toxicidad de alguna substancia y / o una reacción “psiquiátrica”. Es decir, que ese chico no está para pasar la noche en un calabozo y tomarle declaración, sino más bien para sedarlo y realizarle algún análisis y examen psiquiátrico tras dormir la mona. El protocolo sanitario manda 2 ambulancias al piso y en tan sólo 15 minutos inyectan por vía nasal en tres ocasiones y vía intravenosa para rematar una sobredosis de benzodiazepam, tanto por la cantidad o concentración en mg/kg de peso del paciente, dato que no preguntaron en ningún momento, al igual que tampoco tuvieron en cuenta lo que pudiera haber consumido. Hay que reconocer que su turno finalizaba a las 6h de la mañana y no les quedaba mucho tiempo. Aunque además de sobrepasar la dosis, lo hicieron en tan poco tiempo que sabían perfectamente que ponían en riesgo la vida del paciente, que en este caso trataron como agresor, ya que las declaraciones del personal sanitario, se centraron más en describir como estaba el piso de desordenado y si había algo roto u olía a alcohol, que en describir su actuación y el estado del chico. Que según sus propias palabras, “de repente”, “en un momento dado”, “pasados unos minutos”, lo giraron y vieron que no respiraba. Por no decir que precisamente le pudieron poner una vía intravenosa porque estaba suficientemente calmado para inmovilizarlo y sacarlo de allí, pero prefirieron asegurar el tiro con una dosis intravenosa suministrada a tanta velocidad que hubiera parado hasta el corazón de un toro, como así testificaron los ojos de una madre estupefacta que veía como las fuerzas de seguridad sujetaban a su hijo mientras las sanitarias le mataban higiénicamente, bajo juramento hipocrático, de hipocresía, y con el beneplácito protocolario de todas las autoridades. Tanto es así, que reaccionaron tardísimo a una posible reanimación, que incumplieron incluso algún protocolo como el de no suministrar este tipo de sedantes si no es en instalaciones hospitalarias o con los medios necesarios para una reanimación al lado, pues es bien conocido que la parada cardio-respiratoria es uno de los riesgos más probables suministrando grandes dosis de benzodiacepinas. A partir de aquí empezó el maquillaje, el envoltorio y el perfume que no puede tapar tanta podredumbre. Apartaron a la madre de la escena, hasta el punto de obligarla a marchar sola al hospital antes de sacar a su hijo de allí, simularon una reanimación imposible o muy improbable tras 10 minutos de parada, inyectaron el antídoto para contrarrestar el exceso de benzodiacepina, delatando por su propia actuación que eran conscientes del viaje de sobredosis al que acababan de invitar al muchacho. Todo ello sazonado por una dosis tras otra de adrenalina, superando en última instancia la dosis máxima, es decir compensando una sobredosis con otra, para que así bajo esa explosión de adrenalina en el cuerpo y con respiración asistida, el corazón latiera con inercia suficiente para pasar el muerto al hospital, que además ya son casi las 6h de la mañana y así terminamos por hoy, se entiende que no pagan bien las horas extras en ningún lado. Con lo cual tras ese cóctel mortal se ven obligados a atar al chico a una silla de ruedas, con la cabeza también atada para aparentar aquello de “Este muerto está muy vivo”, mientras sabían que bajaban a un muerto por las escaleras, al menos un muerto en su propio lenguaje clínico, pues lo único que hicieron en el hospital es certificar una muerte cerebral desde el primer instante. Eso sí, tuvieron el detalle de mantener la respiración artificial ante la inercia del corazón por sobredosis de adrenalina, para que pudiéramos tener falsas esperanzas y asimilar la pena. Pero en especial para aparentar una muerte mucho más tardía desvinculada temporalmente de la actuación del personal médico de ambulancia. Personal que se ha delatado a sí mismo no presentando el informe de su actuación, pasados ya dos años desde que el juzgado de guardia abrió instrucción de oficio sobre el caso. Incluso aunque los forenses dictaminan que falta ese informe que podría ser determinante, el juzgado de instrucción que ya ha sido recurrido, se atreve a dictaminar que no hay indicios de nada más allá de una muerte por delirio y sobredosis de cocaína, cuando precisamente esa noche lo que menos se metió en ese cuerpo fue cocaína. Dejando a un lado las resoluciones judiciales, que por otro lado desde aquí no se persiguen, queda claro que ni tan siquiera se han limitado a aparentar haciendo al menos su trabajo, ya que es evidente que cuerpo policial, sanitario y judicial se cubrirán las espaladas ante una negligencia, homicidio o crimen, siempre que puedan. A día de hoy ya se permiten hacerlo si tan siquiera aparentar que hacen su trabajo, ya que ni se han molestado en exigir dicho informe aunque sea para pasárselo por el forro de los cojones o falsificar el informe, que a los ojos de la familia saltaría a la vista, pues estas manos que escriben se encargaron de recoger, junto a otro familiar, uno por uno todos los frascos y jeringas utilizadas ese mismo día mientras se apagaba toda esperanza en el hospital. No se trata aquí de buscar culpables particulares, ni generales de un hecho determinado. Podría dar muchos más detalles si ello me interesara lo más mínimo, pero no es el caso. Culpar o condenar a alguien determinado no resolvería nada, del mismo modo que no se puede dejar de apuntar a la verdad por muchas culpabilidades que salten por el camino, lo cual me aplico en primera persona, en un ejercicio que puede ser visto como de honestidad y reconocimiento, pero que sencillamente camina hacia lo enunciado anteriormente. Lo que Es es por mucho que lo pongas del revés. Y particularmente en este caso sabemos que es muy fácil que sólo con escuchar la palabra cocaína, muchos tengan resuelto el caso de cara a la galería, mientras en su mayoría esnifan a menudo. Pero la verdad es mucho más molesta que esa visión simplista de droga mala chico muerto. ¿Han visto la película Barrio?, ¿Recuerdan el final, con el titular del noticiero de TV? Exactamente a eso me refiero. Y este caso lo he expuesto no sólo por cercano y escandalosamente evidente, en cuanto a que tanto protocolo sólo sirve para matar mejor y que si es necesario saltarse alguno para tapar la mierda de cada uno pues se salta por el “bien de la mayoría”. Y principalmente, porque asumiendo que mi hermano era responsable de encontrarse en esa situación, los protocolos e ideologías de violencia de género influyeron en todo el que se dirigía a ese piso a ejecutar ordenes más que a ayudar en lo posible, en cuanto a su predisposición y actitud, a lo cual le sumamos armas tan peligrosas como potentes fármacos y tóxicos junto con protocolos sanitarios desalmados, y vemos que resulta muy sencillo levantarse a día de hoy con noticias como esta en la puerta de cualquier casa. Así que una manera de defender nuestro hogar y familia, si es que todavía disponemos de ellos, es no dejando que esos protocolos asesinos entren en nuestras casas, sino las han arrasado ya, empezando por no dejar que se adueñen de nuestras mentes ni callen nuestros corazones, aunque para ello allá que bucear en la “más nauseabunda podredumbre de nuestro ser”, sin por ello dejar de ser eso que vinimos a ser, humanos.

Sin más ánimo que la expresión

Aquí termina este tostón

Haciendo que ardan de comprensión

Los resabidos de los protocolos de sillón.

Apareador

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