Industria (de) Gener(o)Ador(a) de / la Violencia

Recomiendo leer antes Violencia De-Genera para ver la perspectiva desde la que se escribe.

Respuesta al artículo Ni fake, ni new

Buenos días sr. Dragó,

Hay que ver el revuelo que se ha levantado una vez más, no tanto por sus palabras, como por la inercia, la ignorancia e incomprensión de una masa ciega guiada por los miedos y los medios.

Pero en primer lugar, antes de caminar sobre el lodazal virtual que se ha formado aquí, me gustaría darle mi enhorabuena por salir airoso, una vez más, de un hospital. Si no he leído mal le operaron una vez más del corazón, personalmente se lo que es eso desde los 8 años, así que mi más sincera felicitación, es usted un “superviviente”. Pues el trato con la industria farmacéutica, las instituciones sanitarias de la enfermedad y su maquinaria eugenésica protocolaria sí que resultan ser catastróficos hablando de muertes y en general de sufrimiento que es lo que alimenta a dicha industria, pues al final un muerto es un cliente menos. Podríamos hablar sin ningún pudor de pandemia, aunque sería más apropiado el término genocidio, sólo con observar una cifra o estadística de esas que tanto gustan al moderno y que no tienen ningún contenido gnoseológico, por ejemplo, sólo en Estados Unidos mueren según su propio Senado, que se reconozcan oficialmente 400.000 personas al año por “fallos” del sistema sanitario, dato que además es de hace varios años y la cifra no ha disminuido (Dato extraído de una entrevista realizada al Dr. Juan Gérvas).  Sin ir más lejos mi hermano falleció con 27 años por uno de estos “fallos”. Pero él no forma parte todavía de esta gloriosa estadística infrahumana ya que el ultra regulado sistema  sanitario no lo ha reconocido, mientras todavía no han hecho entrega, en casi dos años, del informe de actuación y suministro de drogas por parte de la ambulancia médica, informe que la familia no necesita pues fue testimonio presencial de los hechos y guardamos las pruebas pero que sólo con esconderlo ya demuestran lo flagrante y claro del caso. Con esto sólo digo que de ningún modo la cifra mencionada más arriba está inflada, sino que lógicamente podríamos tomarla como un al menos…

Y yo me pregunto ¿No es esto violencia? ¿Les parece mucha, poca, suficiente…? ¿En qué género de violencia la clasificarían? ¿A dónde les conducen, mediante un proceso conductivista, estás preguntas?

Es decir, nos clavan un puñal y mientras no desangramos medimos los cm que mide el puñal, que porcentaje de dicha mesura ha penetrado en nuestro cuerpo, si la incisión ha sido limpia, un jurado de expertos cirujanos podría cuantificarlo, con que fuerza y velocidad el agresor nos apuñaló, la zona geográfica exacta del acontecimiento  y por supuesto la edad, la nacionalidad y sobretodo el sexo del agresor (Será hembrista en este caso utilizar el supuesto “masculino” para referirme a agresores en términos generales, supongo que en este caso ninguna histérica fanática se sentirá ofendida)… Con estos y muchos más datos creamos una ciencia tan refinada, es decir nada integral,  como estúpida, a cerca de la violencia que determinará en que género debe clasificarse dicho material para la industria. Pues género no deja de ser un término comercial y sobretodo con algún sentido desde el moderno concepto industrial de producción, con su necesaria clasificación,  que ha socavado la verdadera creatividad de un ser humano aparentemente reducido a máquina en su estado crepuscular. A todo esto el apuñalado no ha dejado de sufrir y finalmente ha muerto. Pero no importa porque los expertos médicos, psicólogos, criminólogos, forenses, jueces, militares, policías, peritos… realizarán sus informes protocolarios, sin más ánimo de resolución que poder señalar un sujeto culpable de un hecho imputable, siempre y cuando este sujeto no forme parte de dichas corporaciones y sobretodo en función de la jerarquía que ocupe en ellas. De aquí los sociólogos, pedagogos, estadistas y demás calaña extraerán sus preciadas estadísticas e información “cifrada” con conclusiones. Esta información será expuesta como coartada a medida de los políticos que podrán imponer las medidas políticas necesarias para seguir con sus culos asentados en el poder político, obviamente más de un culo sufre consecuencias nefastas e irreparables. Pero el negocio infrahumano no termina aquí, pues los periodistas deben informar de los informes oficiales, cifras y conclusiones extraídas por “los expertos”, es decir introducir la formación en la mente del pasivo espectador considerado ciudadano informado en forma de dato a procesar, con las indicaciones de cómo debe ser procesado, proceso en el cual queda abolida cualquier capacidad cognitiva propia del ser humano y que le diferencia del ser animal… Incluso si se considera simbólicamente importante se invertirá en Hollywood dónde los magos proyectaran su obra a nivel global una vez más. Todo ello en un bucle teatral espiral incesante que trata de estancar todo este patético circo indefinidamente, a través de una refinada estupidez y soberbia tontería necesarias para creer posible lo imposible, que aun así seguirá siendo lo que es por mucho que lo pongan del revés.

¿Qué sentido tiene todo este esquizofrénico sistema que aparentemente lucha contra la violencia, lo cual ya resulta violento por sí mismo?

A caso la violencia desde la perspectiva de lo humano merece otro calificativo que no sea el de indeseable. Sin más discurso falaz y eufemístico que no hace más que refinarse para ocultar el violento sometimiento a dicho discurso.

Ésta, la violencia, puede manifestarse con mayor o menor sutileza, grosería o intensidad pero no puede cualificarse más que como indeseable desde la perspectiva humana. Indeseable pero no por ello inexistente, especialmente si todo dolor es asumido como violento pues el dolor, como enseña la tradición, está íntimamente ligado a la existencia.  La violencia no puede cuantificarse, del mismo modo que no tiene ningún sentido su clasificación, a no ser que seamos algo así como coleccionistas, administradores o comerciantes de dicha violencia. Por lo tanto cuantificar y clasificar la violencia no tiene ningún sentido desde la perspectiva de la cualidad humana, pero si lo tiene desde la perspectiva de explotar dicha violencia y dolor en forma de sufrimiento, que permite someter y estancar lo humano en un estado que no le es propio.

Esto es lo que se observa al caminar sobre dicho infierno, un auténtico lodazal de arenas movedizas que nos engullen, en ocasiones sin que nos demos cuenta, y a las cuales a veces nos tiramos de cabeza pensando, quizás ilusamente, qué podremos “salir de él acompañados”, cuando bastante difícil es salir uno mismo. Todo ello, ya no por un acto heroico, ni mucho menos con espíritu salvacionista, ni tan siquiera por valentía, quizás tan sólo en un intento temerario impulsado por la desesperación ante la propia debilidad transformada en necesidad de compartir lo que se es. Pero no olvidemos que ya en Grecia pintaba muy feo el asunto, sino que le pregunten a Orfeo.

Así que con este panorama incluso con escudos y armas como el humor, proveniente de la comprensión con corazón, resultan en ocasiones insuficientes para adentrarse en dichos lodazales sin pringarse hasta el cuello. Por ello les indico que si tan flagrantes les parecen las estadísticas que se manipulan, es decir todas, ya que todas ellas se utilizan para extraer conclusiones, juicios mentales e incluso ideologías, que privan de cualquier desarrollo intelectual al ser humano manifestado como individuo, utilicen su criterio para observar cifras como las indicadas a cerca del sistema sanitario. O como la que el mismo Fernando Sánchez Dragó sacó a relucir en su columna, que está extraída de un organismo oficial de nuestro país y que fue enunciada en TV por un tal Carlos Cuadrado, presidente de la asociación de criminólogos de España. Así que si tanto les molesta el dato ya saben dónde acudir, pero deberían revisar porque nos molesta el dato, porque esa molestia nace en cada uno. No vaya a ser que lo que moleste no sea que haya personas matando personas, sino que en este caso un dato cualquiera pueda derribar una frágil ideología fundamentada en otros datos. Con lo cual, dejando al margen lo que piense cada cual, no reflejaría ni una pizca de humanidad en sus debates, pero aquí cada uno puede ver y hacerse cargo de dónde está su atención, no vaya a ser que defendiendo gilipolleces se les haya olvidado ejercer de seres humanos o hayan directamente despreciado su condición humana.

¿Quieren ustedes más datos? En un año han muerto 103 personas por atragantarse con avellanas y es que la gula encierra sus peligros. Espero que no aparezcan los salvacionistas de los atragantados o los movimientos anti-avellana, precisamente yo nací en la tierra de la avellana y vivo rodeado de ellas. Les puedo asegurar que son frutos pacíficos cuya naturaleza no es asesinar a incautos aventureros que se atreven a comérselas, de hecho yo como avellanas cada día y supongo que debo considerarme un agraciado superviviente, lástima que no estoy en redes sociales para publicar a diario que una vez más he sobrevivido a la ingestión de dichos frutos, me conformaré con informar a través del móvil a mi familia de que he sobrevivido una vez más a tan necesario y arriesgado acto. No sufras por mí España, no nos van a amedrentar con su feroz capacidad de atragantarnos y para demostrarlo debemos salir a la calle y comer avellanas junto a nuestros vecinos y seres queridos, que normalmente no son los mismos, y mostrarles que no frenaran nuestro hambre voraz y como se atrevan a atacarnos virulentamente desplegaremos todo nuestro arsenal militar, político, farmacológico y científico-moderno en general para doblegarlas a la voluntad de la masa… Podemos, por ejemplo, modificarlas genéticamente para disminuir su volumen y así impedir que nos sigan atragantando o ilegalizarlas para crear un mercado negro de la avellana o simplemente bombardear a todo ser viviente con una “nueva concepción” de la avellana que modifique la percepción de dichos seres sobre la realidad y haga que la guerra contra la avellana esté garantizada por parte de quiénes sufrirán sus más amargas consecuencias.

Para terminar señor Dragó, por lo que le conozco, porque nos conocemos en persona, sé que verdaderamente no le ha gustado nada lo que ha motivado su escrito, es decir que se “haya visto obligado a ello”, pero sin duda seguimos disfrutando del sencillo hecho de escribir.

No dispongo de tele, he entrado en el blog porque ayer recibí el watsapp de una amiga que no suele mandarme cuentos de estos y que me decía literalmente: “No sabía yo que era tan de Vox tu amigo…” con varios enlaces a noticias alrededor de la columna Con faldas y a lo loco, así que lo que empezó por watsapp parece terminar aquí en la red. Supongo que la frase de mi amiga demuestra lo bien que funcionan los medios de información y como cumplen su finalidad.

Sin más me despido, espero podamos encontrarnos pronto.

Un afectuoso saludo

Apareador

Acerca de Apareador

Pueden contactar con el autor en el correo electrónico poesiamanifiesta@hotmail.com. Se agradecen críticas correctivas, es decir, que estaré encantado de atender cualquier crítica que señale errores a corregir. Se aceptan propuestas de trabajos escritos y/o presenciales, todas serán atendidas pero no necesariamente aceptadas. Mi cuenta pay-pal es poesiamanifiesta@hotmail.com o directamente en el enlace: http://www.paypal.me/Apareador, por si quieren donar para recibir mis libros y que sigan publicándose escritos totalmente abiertos y gratuitos en el blog https://poesiamanifiesta.wordpress.com/. En este enlace pueden ver mis libros: https://poesiamanifiesta.wordpress.com/libros-editados-en-pdf/ Añadan la nota o concepto Donación y el título del libro que quieren recibir en su correo de PayPal. Se agradece que lo hagan como familiar o amigo para evitar comisones. Un afectuoso Saludo, Apareador
Esta entrada fue publicada en Comentando la experiencia, Espiral reflexiva, Navegando en la red, Reflexiones diversas y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Industria (de) Gener(o)Ador(a) de / la Violencia

  1. Pingback: Industria (de) Gener(o)Ador(a) de / la Violencia | MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Transpersonal Tradicional (Pneumatología)

  2. Pingback: La Violencia de-Genera | Poesía Manifiesta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s