Saneando las cuentas (Santa Cantidad)

 

Detesto esta sanidad mezquina

Y su repertorio de protocolos

Que a todos nos incrimina

Repleta de una panda de loros

Que se jactan de repetir la doctrina

Aparentando ser muy doctos

Con su lenguaje y su jerga sibilina

Nos tratan como tontos

Mientras venden su aspirina

Sin aparentes alborotos

Se han metido hasta la cocina

Hinchandonos con botox

Durmiendonos con adormidina

Si nos tachan de locos

Nos enchufan benzodiacepina

Y si se apagan los focos

Unos chutes de adrenalina

Para evadirnos del todo

Siempre les queda la morfina

Detesto esta sanidad asesina

Y su industria de la enfermedad

Que deja muertos en cada esquina

Mientras hablan de prosperidad

Que alarga la esperanza de vida

En un alarde de falsedad

Ocultada por su estadística

Basada sólo en la cantidad

De aquello que se registra

Despreciando así la cualidad

Nos ponen a todos en lista

Un invento de la modernidad

Que cierra nuestra vista

Despreciando la antigüedad

De la que no quieren dejar pistas

Enemigos de la humanidad

Actuando como terroristas

Con aparente impunidad

¡Maldita mafia de eugenistas!

Detesto esta sanidad suicida

Que en teoría me salvó la vida

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4 respuestas a Saneando las cuentas (Santa Cantidad)

  1. ... dijo:

    Aumenta nuestra esperanza de vida
    de vivir una vida de desesperanza.
    donde siempre parece que llegas
    pero luego nunca alcanzas.

    • Apareador dijo:

      Hola,

      Interesante reflexión. Parece que así es, especialmente cuando se vive con la esperanza centrada en un futuro siempre incierto por el que nada podemos hacer en el eterno presente, o cuando se emprende un camino por esperar algo al final del mismo, o cuando se realiza cualquier acción esperando recibir una recompensa por ello.

      Como ya han señalado diversos artistas, escritores, sabios, filósofos… El camino es lo importante, el camino tiene valor por sí mismo y merece la pena recorrerlo sólo por la acción de recorrerlo, siempre en presente. Si bien es cierto que para caminar uno se tiene que dirigir a algún lugar o para ser más preciso seguir una dirección concreta, precisamente esta es la diferencia entre andar y caminar según escribe San Isidoro en sus “Etimologías”. Para lo cual suele ser necesario que haya “un sueño de lirio en lontananza” como nos dice el poeta Antonio Machado, por decirlo de otro modo: Todo Quijote necesita su Dulcinea para emprender la marcha, además de su Sancho para no terminar oscuramente loco.

      También Krsna le dice a Arjuna en La Bhagavad Gita algunas palabras en referencia a la acción y sus frutos que se pueden leer en el siguiente enlace: http://www.poesiamanifiesta.wordpress.com/2017/08/01/krishna-la-accion-y-el-fruto-bhagavad-gita/

      Si bien esto pueden parecer tan sólo palabras escritas o ideas gaseosas, no dejan de ser “teorías”, por decirlo de algún modo, que se pueden poner en práctica y verificar por uno mismo.

      Saludos
      Apareador

  2. ... dijo:

    Hola buenas, interesante también lo que me dices, si lo he entendido bien, la idea viene a ser que lo importante es el camino pero para que haya camino tiene que haber un destino, una meta, que en ultima instancia solo es una excusa para ponerte a caminar, el problema es que hoy en día mucha gente lo entiende al revés y piensa que lo importante es la meta. Aunque poniéndome un poco más transcendental, lo cierto es que la vida es cambio. es movimiento, por lo que la vida en si sería el gran camino aunque dentro de la vida cada uno escoja (o tenga asignado) su camino, y la meta sería lo contrario, sería la inmovilidad, una vez llegas a la meta dejas de caminar, estas quieto, por lo que la meta simboliza realmente lo eterno y al igual que la vida en si, sería el gran camino, la gran meta o la meta arquetípica sería el llegar a ser uno con el ser supremo, es decir, llegar a la eternidad estando en vida, por lo que realmente se podría decir que la meta si es importante, pero de nuevo, como leí en un artículo de ibn asad, el sentido que algunas tradiciones le atribuyen a la vida es el juego, la vida es un juego(que en estos momentos desde nuestra perspectiva singular y subjetiva puede parecer un juego sin ninguna gracia) ,pero al fin y al cabo es una diversión y por eso es a la vez un reto, porque si algo no te supone un desafío tampoco te va a ser divertido, y con esta lógica la vida( el gran camino) se vuelve a situar como más importante que la no-vida, de lo eterno (la gran meta). La pregunta que me surge al fin y al cabo es, ¿si el sabio es el que no espera los frutos de su acción entonces eso convierte en ignorante al que busca ser un “liberado en vida”? si es así entonces ¿la gente que llega a este estado de liberación siempre es gente que no lo ha buscado expresamente?

  3. Apareador dijo:

    Eso es.
    Y por supuesto que la vida es cambio constante en la forma de su manifestación, todo se mueve, todo cambia, pero como también dices puedes situar una meta “por encima de la propia vida”, en el sentido efimero de la misma que permita tener una dirección a seguir en el gran camino de la vida, para lo cual vale buscar esa meta en lo imperecedero, en lo eterno, lo estátitco que parece ser el origen de lo efímero, lo dinámico y cambiante (El símbolo del centro y la circumferencia, shiva y shakit y más concretamente uno de sus aspectos “maya”, purusha y prakriti).
    Una vida que por supuesto ya se manifestaba antes de que nos fuera otorgada en sentido singular, y que seguirà haciendolo cuando ya no estemos aquí.
    Por otro lado Incluso diría que ni tan sólo se trata de una meta sino de un enfoque, una dirección, que no va más allá de hacer en todo momento lo que es debido, sin pensar ni tener en cuenta a dónde conduce definitivamente este camino, más allà de ser acorde con nuestra propia naturaleza (nuestro “varna”) y afinar día a día, pudiendo descansar cada noche y disfrutar de cierta armonía. Para seguir jugando un juego cuyo escenario cada vez es más oscuro y resulta más degradado, lo cual sencillamente es propio de cualquier manifestación en su fase postrera, aunque no por ello dejamos de ver que tipo fuerzas sacan provecho de esta degradación e incluso la utilizan en su propio beneficio. Lo cual, como dices, no tiene ni puñetera gracia, aunque al final no habrà vencedores ni vencidos más que para quién desea una victoria, una recompensa o fruto. Cuando la vida en si misma puede ser una recompensa, cuyos frutos son inagotables y la única lucha que puede conducir a “una victoria”, que siempre serà efimera pues la “guerra” es constante y nos obliga a luchar a cada instante de una u otra forma, es la batalla de cada pensamiento, de cada sentimiento, emoción, deseo o de cada acción que se suceden día a día, dónde nuestro mayor enemigo suele estar en nosotros mismos, lo cual supone un importante reto para ese aliciente que has comentado como necesario para la diversión, que sin duda se basa en la diversidad.
    En cuanto a las preguntas que haces también son muy lógicas e interesantes, yo mismo me hago preguntas parecidas así que dudo que sepa la respuesta. También yo pensé que si uno trata de desapegarse de los frutos de la acción para “alcanzar al ser supremo”, o que Krsna le ame, o ser más bueno, o salvarse, o ir a no se que paraiso, sencillamente sigue apegado y en cierto modo esperando un fruto, aunque sea a nivel metafísico o en supuesto más allá o en otra supuesta vida. Por lo tanto de alguna manera también hay que desapegarse de esa “autoimportancia del ego y la personalidad” sin por ello dejar de tener personalidad y ser persona. Del mismo modo que renunciar a la acción puede ser un camino para no obtener frutos, pero si uno se apega a la no acción para repripir sus frutos en cierto modo sigue tan apegado a la acción y sus frutos como el que realiza todas las acciones para recibir frutos y creiendose la causa de los mismso. Porque de algún modo se sigue muy aferrado al yo. Pero aquí reside la gracia del reto, ya que cada cual tiene su yo particular, su “varna” o color de nacimiento, su naturaleza y destino pero al mismo tiempo el libre albedrio para elegir en todo momento y la capacidad de autocontrolarse y conocerse, de modo que parece que cada cual debe seguir su camino.
    En cuanto a como alcanzar un estado de liberación, quizás no sea tanto no buscar esa liberación, sino no centrarse en una supuesta liberación teorica y su busqueda.
    Con pararse, sin pretender nada más allà de conocernos reconociendo nuestra ignorancia, podemos darnos cuenta de que si buscamos una liberación es porque de algún modo nos sentimos presos, por lo tanto de nada vale buscar una liberación si no se sabe de dónde o de qué hay que liberarse y quizás con conocer o ser capaz de saber de que busca liberarse uno mismo, sencillamente descubra su cárcel y tal vez encuentre la llave que suele estar dónde nunca se hubiera buscado en teoria. Así que de algún modo uno se liberaría sin querer nada más allà de conocerse en esta partida que se nos propone cada dia.

    Así que como nos decía el amigo Ibn Asad en ese artículo ¡Vamos a jugar!

    Un afectuoso saludo

    Apareador

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