Las Divinas Lecturas – III – Ibn Asad

Se cuenta por ahí que vivía en el pueblo un hombre que decía odiar el amor y vivía solo en una casa que parecía encantada.

Una vez, un chaval de quince años, valiente y aventurero, se arriesgó a ir a hacer una visita al siniestro viejo. Al abrir la puerta de la casa, tanto el viejo como el chico quedaron un largo tiempo sin decir nada.

El viejo preguntó con cordialidad: “Hola, ¿Qué quieres?”

Tras vacilar, e incluso pensar en huir, el corajoso muchacho preguntó: “¿Es verdad que odias el amor?”

A lo que respondió el viejo: “La verdad es que no es así. Nunca dije algo así. ¿Por qué preguntas eso?”

“Porque la gente lo cuenta por ahí.”

El viejo se agachó a la altura del muchacho, y le dijo en voz baja: “Ah, amigo… ¿Y no será que todo lo que cuenta esa gente es mentira?”

Ibn Asad

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4 respuestas a Las Divinas Lecturas – III – Ibn Asad

  1. Maestra pajeadora dijo:

    Si mocete, bájate los calzones y lo verás, susurro en su oreja, mientras se sacaba por la bragueta un buen morcillon de Burgos.

  2. Maestra pajeadora dijo:

    Tras la iniciación en el conocimiento secretillo el mocete ya hecho un experto descubrió unos pocos gusanos blancos deslizándose por el capullo enrojecido del viejo solitario y siniestro y con fruición deslizó su lenguecilla por el instrumento dando alivio a la picazón del hombre que le mostró los recónditos deseos de su alma profunda y pensó, seré escritor metapolitico y haré estiramientos. Al tiempo se rasco el ojete buscando aplastar algún nematodo purulento que pudiera anidar en su interior y se peyo vivo con perdigones viscosos blancos y negros.

    • Apareador dijo:

      Hola,

      Empiezo saludando aunque dar lugar a sus comentarios y además tratar de responder quizás no sea del todo saludable aparentemente.
      No le digo esto por una cuestión de gusto, sino de sentido común que resulta imprescindible para compartir, aunque sean palabras o experiencias personales como las que usted nos relata.

      Usted ha entrado aquí en primer lugar gozando de su libre albedrío, y en segundo lugar porque yo no he censurado nunca ningún comentario a nadie, lo cual no considero bueno ni malo y obviamente también soy libre de poder hacer en cualquier momento.
      Veo que se llama usted Maestra pajeadora, a riesgo de equivocarme supongo que se llama así en referencia a la mente humana y particularmente a la manera de funcionar de la suya.
      Aún así sigue sin presentarse, aunque cualquier escrito expone y delata por si mismo a quién lo escribe. Quizás no se haya presentado por una cuestión de imposibilidad, es decir, que sea usted impresentable y no pueda hacerlo ya sea por cobadría, falta de personalidad o cualquier otro reflejo de la discapacidad que a todos nos afecta en mayor o menor medida hoy en día. Aunque tampoco es mi deber conocerle particularmente a usted, sino al ser humano en general y al caso que me ocupa en particular que no es otro que conocerme a mi mismo aunque sea a través de experiencias como esta que se me ha presentado.

      Desde aquí siempre se apunta a la realidad que a todos nos ocupa o afecta aqunque sea en distinta forma. Con el ánimo de compartir y ofrecer lo que a uno le es dado, aunque no sea por las vías orales y rectales que parece tanto le entusiasman y aportan a usted. Lógicamente se hace hasta dónde nuestro limitado conocimiento y discernimiento nos permiten a día de hoy. Además ya conocemos la superflua comodidad del mundo virtual que ofrece una aparente impunidad, basada en un supuesto anonimato, para poder expresar lo que a uno se le antoje, como por ejemplo una vocación de escritor gimnasta moderno, ya sea oculta o ejercida. O incluso las más profundas fantasias sexuales, ya sean experimentadas o reprimidas. Para lo cual debo decir que se le aprecia cierta facilidad en su pluma, aunque no dudo del gran esfuerzo intelectual volcado en su escrito, por el cual le felicito. No dudo de que su estilo narrativo tendría cabida en la industria literaria de hoy, aunque esta ya no sea más que eso: Una industria. En este caso productora de artículos de consumo para monos que leen sentados en un orinal y excretan tal y como engullen,(Símbolo utilizado en la Edad Media como metáfora del que estudia y vomita sin aprender nada) quedándose igual de monos e igual de hambrientos.
      Aunque a buen entendedor pocas palabras bastan, resulta obvio que a algunos no les basta ninguna cantidad de palabras porque no practican ni ejercen su cualidad y condición humana, poniendo entendimiento, con lo cual no pasan de ser monos. Esta es una de las maravillas de la universalidad del ser humano que puede, por ejemplo, brillar como una estrella o también arrastrarse como un gusano. Lo cual también se puede observar en su obra que, como le decía, podría venderse junto a obras como las sombras de Grey o las del Marqués de Sade, otro narrador de costumbres de su época, que sin saberlo dió lugar a lo que se considera no sólo un genero literario sino toda una corriente infrahumana basada en el refinamiento de la maldad y la exposición de miserrimas virtudes, llamado por los modernos Sadismo, y es que no encontraron otro nombre porque no se conocía antes tal degradación del hombre en esta manifestación humana de la que formamos parte. ¿Quizás pueda usted dar lugar a un nuevo género, podría llamarse algo así como El Nausimos, los adoradores de la nausea ya sea provocada por delante o por detrás, por arriba o por abajo?

      Por cierto una pregunta a cerca del contenido de su obra: ¿Que es la metapolítica? Personalmente más allá de la política me parece que su “origen metafísico” no es más que la incapacidad de gobierno del hombre crepuscular, aprovechada por la degradada mafia mercader para sacar lo que ellos llaman rendimiento de su propia explotación, dejando de lado cualquier cuestión de liderazgo, nobleza y sentido del orden y la justicia, que no son más que eufemismos en la boca de la mayoría de titeres tuertos que ejercen su papel teatral de lideres mundiales en esta tragicomédia.
      Otro apunte referente al contenido de su obra que quería compartir es que es importante no confundir el hogar del alma o la alma con lo que hay más abajo del bajo vientre, que por supuesto existe y también forma parte de la naturaleza universal humana, pero mejor ir conociendo dónde está situada cada “cosa”. Una cuestión también de jerarquía espacial, para no dar lugar a confusiones o lo que es peor a desordenes de todo tipo, que aunque no se ven aparentemente,justamente por eso resultan los más graves.
      Para terminar le recuerdo algo que ya sabe: Esta red virtual dispone de espacio suficiente como para que nos deleite con sus escritos abriendo su propio espacio.

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