Viaje al Señor del Poder (I) – Ibn Arabi

“En el nombre de Dios,

el más clemente,

el más benévolo”.

Debemos alabanza a Dios, el Dador y Creador de la Razón, Ordenador e Instructor de la Transmisión. Suyas son la gracia y la fortaleza; de Él emanan el poder y la fuerza. No hay más Dios que Él, Señor del Trono Supremo. Y la paz y las bendiciones de Dios sean siempre sobre aquel en quien se han establecido los símbolos de gobierno, el que Él mandó con la luz por la que Él guía y extravía— a quien Él quiere; y sobre su noble familia y sus justos compañeros, hasta el Día del Juicio.

Contestaré a tu pregunta, ¡oh! noble amigo e íntimo compañero, sobre el viaje al Señor del Poder (alabado sea) y la llegada a Su presencia y el retorno, a través de Él desde Él a Su Creación, sin interrupción. En verdad, no existe nada sino Dios el Altísimo, Sus atributos y Sus acciones. Todo es Él, de Él, desde Él y para Él. Si Él se olvidase del mundo durante un abrir y cerrar de ojos, éste desaparecería en un instante; sólo permanece gracias a Su providencia y cuidado. De todos modos, la aparición de Su luz es tan intensa que supera a nuestras percepciones, hasta tal punto que a Su manifestación la llamamos misterio.

Voy a describir primero (que Alá te dé el éxito) la naturaleza del viaje a Él. Después, cómo proceder cuando llegues y cómo estar ante Él, y lo que Él dice cuando estás sentado en la alfombra, en Su presencia. Tras esto, el retorno desde Él a la presencia (hadra) de Sus acciones, con Él y para Él. Y describiré la asimilación a Él, que es una etapa anterior a la de vuelta(1).

Sabrás, oh noble hermano, que aunque los senderos son muchos, la Vía de la Verdad es única. Los que buscan la Vía de la Verdad son pocos. Por eso, aunque la Vía de la Verdad es sólo una, los aspectos que presenta varían con las diferentes condiciones de los que la buscan; con el equilibrio o el desequilibrio de la constitución del buscador; con la persistencia o desinterés de su motivación; la fuerza o la debilidad de su naturaleza espiritual; la perseverancia o desvíos de su aspiración; la salud o enfermedad de su relación

con su meta. Algunos de los que buscan tienen todas las características favorables, aunque otros tienen sólo algunas. Por eso podemos ver que, por ejemplo, la constitución del que busca puede suponer un obstáculo, mientras que sus sacrificios espirituales son nobles y buenos. Y este principio se aplica en todos los casos.

Debo, primero, dejarte bien claro el conocimiento de las características de los Reinos y lo que esos Reinos significan aquí. Los Reinos (mawatin) es un término usado para indicar los momentos en que las cosas empiezan a existir y se produce, realmente, la experiencia. Es necesario que sepas lo que la Verdad quiere de ti en cualquier Reino para que puedas prepararte para ello sin dudas ni resistencia(2).

Los Reinos, aun siendo muchos, se reducen todos a seis. El primero es [la preexistencia en la que se nos formuló] la pregunta «¿No soy yo tu Señor?» Nuestra existencia física nos ha alejado de este Reino. El segundo es el mundo en el que nos encontramos. El tercer Reino es el Intervalo por el que viajamos después de las muertes inferior y superior. El cuarto es la Resurrección al despertar la tierra y la vuelta al estado de origen. El quinto es el Jardín y el Fuego. El sexto Reino es la Duna de Arena que hay fuera del Jardín. Y dentro de cada uno de estos reinos hay apartados que son Reinos dentro de Reinos y conocerlos en su multiplicidad no está al alcance de los poderes humanos(3).

En nuestra situación, sólo necesitamos la explicación del reino de este mundo, que es el lugar de la responsabilidad, el esfuerzo y el trabajo.

Notas:

1.- «Una etapa anterior a la de vuelta.» Puesto que la absorción (istihlak) es un fana’ en el que no se experimenta la multiplicidad de las manifestaciones de la Esencia o la diversidad de sus incursiones a la Presencia de los Nombres. Este estado de experiencia de multiplicidad es uno de los característicos de baqa’, después de fana’, y es la causa de la manifestación, el conocimiento preferido, por cuya razón Él creó el mundo.

2.- «Conocimiento de las características de los Reinos.» Visto por encima, sin detalle. Los Reinos no se pueden deducir hasta que sepas de dónde vienes, dónde estás y adónde vas. Entonces sabrás lo que requiere cada uno de ellos, en general, bien sea por su propia esencia, por su relación con otro Reino o por ambas cosas. De esta forma, estarás preparado para actuar de forma adecuada, teniendo en cuenta el Reino en que te encuentras en ese momento y al que se te va a pasar como consecuencia de tu conducta en el actual. voy a aclararte lo que estos Reinos «significan aquí» —es decir, en el Reino en que te encuentras ahora, no lo que son en conjunto. Su naturaleza absoluta la conocerás solamente según se te vaya pasando a ellos, por lo que es inútil discutirla ahora. El buscador ha de emprender lo que sea más importante; debe respetar cada reino dándole lo que le pertenece. Pues, cuando un buscador sale de un Reino, si no ha logrado todo lo que tenía que alcanzar en él, ya no lo logrará nunca. Tendrá este fallo eternamente. Según el hadith, «una de las bellezas del Islam es que el hombre se aleja de lo que no le concierne» y «el tiempo es una espada afilada; si no la cortas, te corta ella a ti». Y se ha dicho que «el Sufí es hijo de su momento» y «el presente no vuelve».

Y has de saber que el mundo se desvanece continuamente en la no-existencia, por la abrumadora victoria de la Unidad (ahadiyya) sobre la multiplicidad. Y en todo momento se produce su semejante, por la autoridad del amor esencial, pues la existencia del mundo es el instante de su no existencia. De este modo el Manifestado impone la manifestación sobre la primera ocultación y se produce el mundo. Después, el Oculto impone la ocultación sobre la primera manifestación y se desvanece el mundo. Entonces vuelve la autoridad al Manifestado, y así sucesivamente, hasta lo infinito. Esto es lo que se llama «creación renovada» (khalq jadid). La prolongación imaginaria que parece una consecuencia de este flujo de similitudes es el tiempo, y el movimiento es su medida.

Todo lo que no sea Dios es temporal, y si es imposible que la duración real de un acontecimiento exceda de un instante, en ese caso, todo acontecimiento es «hijo de su momento» y no es otra cosa más que esto. El suceso es necesario para su momento y el momento es necesario para su suceso. Más aún, el momento es esencial para determinar el suceso, que no puede separarse de él. Así pues, el momento es el lugar de suceso, o reino (watan). Los momentos son infinitos y, por tanto, los reinos son también infinitos.

Y debes saber que la renovación de los semejantes [lo que imaginamos como tiempo] se produce de tal forma que se desvanece una cosa e inmediatamente le sigue su semejante. Lo blanco pasa a ser no existente y se produce lo blanco. Si se desvaneciese y le siguiese su contrario (si al desvanecerse lo blanco se produjese lo negro), se alteraría la naturaleza de las cosas.

Y si los lugares y las semejanzas son sus momentos, los lugares de los momentos serían las formas con que se renuevan las semejanzas. Los Reinos Universales, en relación con la totalidad de los reinos, parecen la matriz compuesta por estas formas, y por esto dijo el shaykh: «Los Reinos es el término usado para determinar los sustratos de los momentos en que las cosas empiezan a existir y se produce realmente la experiencia»; es decir, viniendo de la no-existencia a la existencia por la creación renovada. Este sustrato está donde está el suceso mientras sucede. Entiéndelo así, pues es un punto muy delicado.

«Es necesario», ¡oh estudiante!, después de que hayas llegado a conocer los Reinos, «que sepas lo que la verdad quiere de ti en cualquier Reino» en que tú te encuentres, «para que puedas prepararte para ello» y realizarlo lo mejor posible «sin dudas», o sea, sin comprometerte en nada que te cree obstáculos, ya que eso te llevaría a la destrucción, «y sin resistencia», que encuentras en ti mismo, debido a la dificultad de lo que Dios te pide, pues eso te lleva a la pereza y te impide hacer lo que debes inmediatamente.

3.- «Los Reinos» de los que he prometido informarte, «aun siendo muchos» si tenemos en cuenta sus características y su número, que sobrepasa a la capacidad humana, «se reducen todos» como se puede comprender «a seis».

«El primer Reino» es el Reino de «¿No soy yo tu Señor?» Éste es el Reino donde estabas antes de tu existencia física, en forma de átomo entre una multitud de espíritus. Y supiste lo que Dios quería de ti en ese Reino cuando Él hizo que supieses que había designado tu singularidad con toda generosidad y bondad. Entonces te apresuraste a cumplir inmediatamente lo que se quería de ti allí, sin dudar, porque Él lo quería y te lo pedía directamente. La autoridad de su voluntad era irresistible, sobre todo cuando al pedírtelo se prescinde de todos los intermediarios. Lo que te pedía en ese Reino era la afirmación de Su Soberanía. Él dijo (loado sea): «Y cuando tu Señor tomó los hijos de Adán en su manifestación como átomos y los llamó para que atestiguasen ante ellos mismos y les preguntó: ‘‘¿No soy Yo vuestro Señor?’’, ellos respondieron: ‘‘Sí’’» (Corán 7, 172). Y aquí hay un sutil secreto, conocido por el que está familiarizado con la realidad del servicio y la responsabilidad.

Entonces, cuando bajaste del pináculo del mundo de los espíritus a las profundidades del mundo de los cuerpos, te olvidaste de este Reino y de lo que te pasó en él. Y si te vuelves hacia Dios buscando, recordarás, si Dios quiere, tu afirmación de Su Soberanía. Y dirás, en ese caso, lo que el Broche de los Santos de Mahoma (Shaykh Ibn’Arabí), que Dios bendiga, dijo en verso:

Te acaté como Rey antes de mi existencia,

por lo que vio el ojo en un puñado de átomos.

Un testimonio especial cuya razón comprendo ahora.

Cuando di ese testimonio no había decepción,

el camino que tomé era llano y alegre.

No era un prisionero, cautivo en el destierro.

El shaykh se refería a la separación de este Reino, cuando comentaba «nuestra existencia física nos ha alejado de este Reino».

«El mundo en que nos encontramos», el segundo Reino, se extiende, según el shaykh, desde la superficie cóncava de la Esfera de las Mansiones Celestiales hasta la superficie de la tierra.

«El Intervalo» (al-barzakh; el tercer Reino) es la barrera que hay entre este mundo y el siguiente. El shaykh (que Dios bendiga) dijo:

Has de saber que «intervalo» es una expresión que denomina algo que separa dos cosas distintas, como la línea que divide el sol de la sombra y, como dijo Él, (loado sea) sobre la unión de los dos mares: «Entre ellos hay una barrera (barzakh) que no pueden cruzar» (Corán 55, 20). El significado de «no pueden cruzar» es que no pueden mezclarse unos con otros, debido a esa frontera que los separa. El sentido de la vista no la distingue. Cuando, de repente, se nota, la barrera no existe y, cuando existe la barrera entre lo conocido y lo desconocido, lo que no existe y lo que existe, lo negado y lo afirmado, lo racional y lo irracional, se la llama Intervalo —y ese intervalo es la imaginación. Pues si la percibes —y eres juicioso— sabes que tu visión ha encontrado algo que existe, mientras que sabes con certeza que no es una «cosa» completa y fundamentalmente.

¿Pero qué es esto, de lo que afirmamos y negamos, al mismo tiempo, que sea una cosa? La imaginación es no existente o inexistente, no conocida o desconocida, no negada y no afirmada. Y el ser humano viaja hacia su realidad en su sueño y después de su muerte, y ve cualidades descriptivas como formas corpóreas que existen, y no hay duda de esto. Y la persona intuitiva ve en su estado de vigilia lo que el que duerme ve en estado de sueño y el muerto ve después de su muerte.

«El cuarto Reino es la Resurrección» y es la agrupación de los hombres «en el despertar de la tierra» (Corán 79, 14). Es la superficie de la tierra, y se habla de su «despertar» porque en ella está su vigilia y su sueño. El shaykh dijo:

Has de saber, oh hermano, cuando la gente esté en pie en sus tumbas y Dios Altísimo quiera que la tierra se convierta en algo distinto de la tierra, que la tierra se ensanchará con el permiso de Dios y se levantará un puente sobre la oscuridad. Toda la creación estará sobre él. Entonces, Dios transformará la tierra según su voluntad, como Él quiera, en otra tierra llamada «despertar» y en esta tierra se tendrá conocimiento de Dios: nada duerme sobre ella. Dios, Glorioso y Alabado, la extenderá como una piel. En la expansión que Él quiere, Él dará fortaleza a la debilidad de lo que era antes (extendiéndola) de veintiuna partes a veintinueve: Él la estirará como una piel. No verás en ella ni perversidad ni desviación.

«Y la vuelta al estado de origen». Este estado de origen (hafira), según sus raíces etimológicas, significa el camino por el que llegó el hombre. Se ha dicho: «Así volvió a su estado original» cuando se volvió como vino. Y el significado de la frase «yo soy de los que vuelven al estado original» es que volvemos a vivir después de la muerte.

«El quinto Reino es el Jardín» y está entre la concavidad de la esfera que no tiene estrellas y la convexidad de la Esfera de las Mansiones Celestiales, y «el fuego», que va desde la concavidad de la Esfera de las Mansiones Celestiales hasta el centro de la tierra. Pues, después de la separación y el juicio, los siete cielos y los elementos cambiarán su forma en Infierno.

«El sexto Reino es la Duna de Arena» (Corán 73, 14). Es una colina de blanco almizcle donde las criaturas están en el tiempo de la visión de Dios, Glorioso y Alabado. Está «fuera del Jardín», porque está en el Jardín del Edén, que es la fortaleza y ciudadela que hay fuera de los demás Jardines. La mayoría de la gente no llegará a la presencia y Poderes del Rey, a no ser visitando este lugar.

«En cada uno de estos» seis Reinos que hemos mencionado «hay apartados que son Reinos dentro de Reinos y conocerlos en su multiplicidad no está al alcance de los poderes humanos. En nuestra situación, sólo necesitamos la explicación del Reino de este mundo, que es el lugar de responsabilidad, esfuerzo», es decir, pruebas, «y trabajo», que necesita el favor [Divino] en los Reinos siguientes. Pues no hay ningún Reino entre los Reinos que esté en el lugar de la obligación [concretamente, la obligación de elegir el siervo de Dios (taklif)], excepto éste. Esto nos señala el secreto [del proverbio]: «El momento no prolonga su remuneración».

Y si fueses a decir que la responsabilidad moral de los niños y los necios llegará sin duda en el Reino de la Resurrección, y que nuestro mundo actual es la raíz del resto de los Reinos, de tal forma que el Reino del Intervalo, el de la Resurrección, el del Jardín y el Fuego y el de la Duna de Arena son grados de manifestación de este Reino universal, podrías pensar entonces que todos estos Reinos dependen concretamente de la obligación. Comprende que no es ése el caso. Pues, si lo crees así, encontrarás que la obligación es una realidad que organiza el Reino del mundo presente. Sin embargo, si aparece en la Resurrección, a diferencia del Reino del mundo presente, no precisa necesariamente una obligación. Necesita cálculo y reparto, nada más. De igual forma, si el mundo presente necesita obligación, por su estructura esencial, podría necesitar también reparto por cualquier cosa distinta de su estructura esencial, lo mismo que la Resurrección requiere la obligación, por algo distinto de su esencia.

Y el shaykh no alude después a la forma de los Reinos, sino que establece que no tenemos ninguna necesidad de describirlos aquí, con excepción del Reino del mundo presente.

https://es.scribd.com/document/171571849/VIAJE-AL-SENOR-DEL-PODER-IBN-ARABI

 

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