El Alma Se Serena (Ibn Asad)

(Copio todo el artículo tras la “desparición” de la web de Ibn Asad)
Publicada el 4 de agosto de 2015 a las 17:15
¿Por ventura nos estamos volviendo locos o me excedo en adjudicar plurales a lo particular? Cuando llueve me mojo, como los demás. Y tanto me mojé, que los muchachos de Rubalcaba (ahora son los de Soraya, la mujer más peligrosa de Europa) me montaron una encerrona, no tanto para encerrarme o eliminarme, sino para espabilarme. Una colleja de Inteligencia. Conozco la Ley, la única ley que existe: la de escuela chunga, la de patio de cárcel, la de los que mandan; no tanto “la del más fuerte” sino la que ostenta, netamente, el más cabrón. Y así, tuve que montarme un exilio al estilo Roberto Saviano, pero a lo pobre; un Assange sin respaldo mediático ni amiguitos importantes; una fuga cutre del Castillo de If. Allá por 2010 ya la había liado…

Todo me lo tuve que comer solo, solito, con patatas. El exilio, el ostracismo y la muerte, en un mismo paquete bomba. Y lo reconozco: quise tener la fiesta en paz. ¿Cobardía? Bueno, tal vez. Instinto de supervivencia; falta de vocación de martirio; cansancio; hartazgo; rencor. Entre todo ello, aún publiqué los dos libros que mis enemigos ya habían leído antes que nadie: cada una de las publicaciones con sendos castigos correctivos, algo más que de advertencia. El límite soportable lo encontré cuando entraron con orden de registro en el domicilio familiar. ¿Vale la pena? Por supuesto que no. ¿Hay algo heroico en ello? Nada, ni un ápice. ¿Esto es un juego? No, a no ser que consideres que arruinarse la vida sea divertido. La verdad es que yo también me he echado unas risas con ello.

Pero estoy hasta los huevos. Ya hace un tiempo que lo único que quiero es que me dejen en paz. Ya soy inofensivo. Ya soy buen chico. Ya soy Randle Mc Murphy después del electroshock. Conmigo, ni tan si quiera se tuvo que emplear la jaula de las ratas. En estos diez años, sólo tuve que pasar un par de noches en la 101. Y ahora, no es que ame al Gran Hermano, pero… bueno, bueno, bueno… uno aprende a vivir con ese Síndrome de Estocolmo expresado en aquel “otros no tuvieron tanta suerte”.
Porque es cierto: tuve suerte. Y soy privilegiado: sigo trabajando, soy joven, sigo conservando la cintura y la forma, y aunque pueda no parecerlo a través de este blog que asumió que sólo a los locos se les permite decir verdades, sigo estando en plena posesión de mis facultades.
¿Volveré a España algún día? Pues no sé… De visita, sí. ¿Pero volver para quedarme? No lo creo. Por ahora, me basta con volver al continente americano. Y aquí, a veces, uno puede llegar a convencerse de que vive en paz. Me gano la vida con mi trabajo, con las letras, con la música, con el arte. En España jamás me permitieron eso, ni tan si quiera antes de que me declararan enemigo público. Hace poco me decía un importante autor español que yo era, para España, un “escritor maldito”. Desde aqui le corrijo: no soy ningún “escritor maldito”… tan sólo soy un maldito escritor.

 

Comentarios:

Apareador:

Hola hijo del león, que bueno leerte y poder seguir leyendo tus palabras.

Y viva la locura en medio de esta sociedad mediocre y enferma. ¿Quién es el loco el que “hace locuras” o los que miran y no entienden? ¿Quizás ambos? En mi caso, como decía Dalí, la única diferencia que existe entre un loco y yo es que yo se que estoy loco, eso sí en posesión de mis facultades o quizás son mis facultades las que me poseen, no estoy seguro así que habrá que provar…

¿Así que SorRaya toma el relevo de “la reina madre”?

Gracias por compartir los motivos que te llevaron a empreder la fuga, habrá que tomar nota pues puede servir de ejemplo para algunos, aunque no creo que cualquiera pueda realizar tan magnas obras, si que es posible molestar más de un culo de estos que nos inundan de mierda desde lo alto de sus torres de marfil.
También creo conocer bien la Ley que mencionas, aunque en este diablo mundo si uno la aplica en según que dirección será “el malo” y sera perseguido por los “benefactores democráticos de la humanidad y el progreso”…

Me alegra ver que escribes ya, incluso con humor, a cerca de un asunto tan peliagudo sin pelos en la lengua ¿O quizás alguno queda por ahí?. Por cierto si esto fue en 2010, entiendo que por la publicación de tu libro negro, que te vayan dejando ya tranquilo que esto en 5 años se podría decir que ya a prescrito, aunque ya sabemos que esto se aplica a según que tipo de delitos.

Entiendo que no es divertido arruinarse la vida, aunque si disfrutas siempre hay fruto y no dudes de que has “enriquecido” el conocimiento, ¿Cual? Pues el nuestro, el de todos y de nadie, el de la humanidad, el único que existe y que parece estar actualmente bajo mínimos, del mismo modo tampoco olvides la dimensión sagrada del juego ¿Let’s play?

Claro que sí ¿Como no amar al Gran Hermano, si es hermano y además grande?
Y que duré la forma y la cintura, ¿Como haríamos sino para seguir bailando esta danza final de kali que parece acelerar cada vez más el compás?

Si vuelves por España avisa que algunos parece que aun con el cohete encendido no salimos de aquí ni a tiros (Aunque algunos pretenden sacarnos de ella de manera ficticia, política y “democrática”), bueno, cuando empiecen los cañonazos ya veremos…

Por cierto cuando hablas de continente americano ¿Te refieres en general o concretamente al norte o al sur?

P.D. Que siga la “escitura maldita”, me atrevería a decir y digo que quién te llamó escritor maldito también estaría y està de acuerdo en que así sea.

Saludos y un fuerte abrazo de un hermano cabroncete.

crimson dice…
Y de qué te acusaban? Supongo que me he perdido algo…
Mientras tú estás “exiliado” otros que en su tiempo te criticaron, ahora se pasean por telecinco (sí, LCC ha aparecido en sálvame).
En fin, saludos!

¿Que me dices? LCC en tele5 y yo con estos pelos… Jajaja, no es ni mucho menos que me sorprenda, es más, hace quizás un par o tres de años baticiné que así sería en una conversación… Y lo que nos queda por ver, eso pasa por no haber tirado aún la tele al contenedor de mierda, que vendría a ser como tirar un contenedor de mierda dentro de otro…

Como se dice en la película Martin H “¡Que siga la farsa! … pero desde esta noche no contéis conmigo”

Ibn Asad
Pues supongo que uno, a toro pasado, ya puede hablar de esto. Supongo que para mí tiene un efecto terapéutico. Esto es lo que sucedió:

La Danza Final de Kali iba a ser publicada en 2009 en una editorial (más o menos relevante). A los pocos meses de la fecha prevista se me dice que “por la crisis” no se podía publicar. Bien, yo lo creo. No me importó. A las pocas semanas se mete mi nombre en el bombo de la investigación de una operación anti-droga a nivel nacional, basada en contactos telefónicos y de internet completamente falsos. Paralelamente, se me amenaza para que no vaya a ninguna editorial. Yo ya estaba acojonado… pero la imputación por narcotráfico era tan absolutamente descabellada y desprovista de base, que yo mismo autoedité el libro con pseudónimo. Realmente no creía que ese libro fuera tan controvertido, y mucho menos en España. Yo pensaba que la campaña de amedrentación se debía a otros libros, trabajos periodísticos y escritos que yo no pensaba publicar. Por un descuido y exceso de confianza, muchos borradores (incluidos La Rueda y un boceto de El Hijo) ya estaban en manos ajenas.

Las amenazas remitieron… y justo cuando yo ya pensaba que “quien fuera” (por entonces, no sabía quién se había preocupado tanto conmigo; ahora sí) se había olvidado de La Danza Final de Kali, se mete mi nombre en una investigación de la Guardia Civil (y otras policías, a nivel internacional) por tráfico de pornografía infantil y pederastria. Fue una chapuza… estuvieron haciendo un seguimiento en el domicilio donde yo ya no estaba, se inventaron una conexión a internet que yo jamás tuve… ¡una chapuza absoluta! Pero fue suficiente: yo tengo un hijo, y tengo padres vivos y decentes… y para mí eso supuso el límite. La imputación se quedó eso, ni si quiera me tuve que sentar en el banquillo. Por supuesto, no fui condenado, porque no había nada para condenar. Pero para mí fue suficiente.

Aún recibo algún email periódico (o incluso llamada telefónica a familiares en España) de quien fue responsable de todo esto. A veces amenazando; otras riéndose de mí… y siempre recordándome que no me pase de listillo. Incluso, por otras fuentes, sé quién fue el responsable individual (un mindundi, un mandao) y por qué se hizo esto exactamente. Sé cuál fue la fibra sensible que toqué. Y no es tan conspiracionista ni misteriosa… es simplemente, que un cualquiera no puede tener acceso a ciertas cosas y después hablar de ello, mucho menos publicar. Lo comprobé… lo comprobé porque me lo demostraron: ellos mandan. Mandan. Hacen lo que quieren. Lo que quieren. No exagero; agarro esto que estoy diciendo por experiencia: si quieren, te matan, si quieren, sigues con vida.

Yo no tuve otra que poner tierra por medio. Oxigenarme de un ambiente muy viciado que había en España. Por aquel entonces relacionaba ese ambiente con el gobierno del PSOE, pero fue un error mío: con Rajoy es lo mismo, siguen estos de los que hablo. Fue muy absurdo porque escondí mi identidad y mi paradero para todo el mundo, menos para los enemigos que se jactaban de tener mis datos, mi teléfono, todo. Publiqué El Hijo del León como un corte de mangas, una pataleta un tanto infantil… porque sabía que había quitado ciertas cosas, y sabía que ellos sabían que yo me había autocensurado, que habían tenido éxito en su amedrentación. Sin embargo, a las pocas semanas de El Hijo del León, entran con orden de registro en la casa de mis padres, buscando material de pornografía infantil en soporte informatico. Mi padre ni tan si quiera sabe encender un computador.

Quien lea este mesaje verá que mi tono aquí es otro. Estoy hablando en serio. Este soy yo. La experiencia más valiosa y dolorosa que cargo, no aparece ni en este blog ni en mis escritos. Si escribiera un libro sobre ello, sería más increíble que los otros ya publicados. Sobre esos “payasos” a los que te refieres… lo cierto es que, en su día, me sirvieron como cierta cortina de humo muy útil para poder sobrevivir. Créeme: es preferible ser sospechoso de ser un cantamañanas que vive de decir mentiras, que ser un condenado a muerte por decir algunas verdades. Yo prefiero parecer lo primero. Los primeros saldrán en la tele, salen en la prensa del corazón, harán sus tonterías… viven, en definitiva. Los otros, no. Los primeros están vivos. Los segundos, no. Yo prefiero estar vivo.

Apareador:
Tremenda dosis de cruda realidad maestro, trato de imaginar el calvario que nos describes y sin saber si alcanzo a empatizar lo suficiente contigo te digo: Me jode profundamente, en serio, estoy muy jodido y seguaremente no me faltarían palabras, para variar, que compartir contigo compañero, pero teniendo en cuenta el medio en que nos encontramos, el de siempre, y que, al menos de momento, yo también prefiero seguir con vida, mejor dejarlo aquí por ahora, no sin antes mandarte todo mi apoyo, aunque te sirva de bien poco.

Ánimo y fuerza de parte de un cualquiera aspirante a don nadie sin oficio ni beneficio, pero siempre gatuno, agradecido “in eternum”

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