“Yo no escribo libros; fabrico apisonadoras.”(Ibn Asad)

(Copio todo el artículo tras la “desparición” de la web de Ibn Asad)
Publicada el 3 de septiembre de 2014 a las 6:20

Es la respuesta que doy cuando alguien me para en un lugar público y me reconoce como escritor. ¿Y cómo rayos consiguen identificarme? Ni idea. Odio, detesto la fama. Ella no supone ningún precio a pagar por ningún éxito, sino el impuesto revolucionario que te intenta cobrar esta mafia de zascandiles del mal llamado “mundo de la cultura”. O peor aún llamados, los “intelectuales”. ¡Vaya cuadrilla de vagos!

Y es que la fama del escritor es la peor. Peor aún que la de un actor que se parapeta en un personaje con el que inevitablemente van a identificar. Peor también que la de una modelo que mantiene virgen su persona tras una imagen jpg. Peor incluso que la de un futbolista de élite que en su foro interno e íntimo, al final del día, se descojona de la situación de verse multimillonario por dar patadas a la pelotita. La fama del escritor es de otra naturaleza: se le reconoce por haber cometido la insensatez de extirparse las vísceras para encuadernarlas en forma de libro. El escritor es un carnicero que se descuartiza a sí mismo, pesa la chicha magra, y se la entrega al editor que da a la manivela de la máquina para que salga el chorizo. La literatura es un proceso así de desagradable. El abuso y la exposición a la que se somete un escritor desgastan más que el tute que se pegan los concursantes de Gran Hermano con sus posteriores tours por la televisión. Quizás para algunos la fama sea una forma de vida. Pero en lo que respecta a un escritor, la fama es un cáncer. Los hay incluso que hicieron de ese Cáncer, otra forma de vida, como las industrias farmacéuticas o Michel Houellebecq.

Reivindico el anonimato, en pleno S.XXI, como única vía de creación artística. Como no sabemos quién pintó las Cuevas de Altamira, como no sabemos el nombre de quien plantó los Toros de Guisando, como no sabemos quién compuso La Tarara… el arte seguirá abriéndose paso si el artista renuncia a sí mismo y a esa cutre-matrix de la fama. Es una reivindicación perdida, lo sé, dirán que no tiene sentido… pero me consta que la guerra cultural que se libra consiste en un Big Data monstruoso lleno de autores con sus derechos que crece y avanza, contra unos pocos artesanos que siguen cumpliendo con su deber y creyendo -qué ingenuos- que en el arte se oculta una poderosa bomba atómica. Yo estoy en el bando de estos últimos. Soy un creyente, así de contumaz, así de ingenuo.

Comentarios

Marcos Pathos
La fama: un condecoración que yo pisoteo.
El arte y con ello también la literatura es la conciencia de la desgracia, y no su compensación. Para escribir hay que pasarse por el forro todas las consignas y morir en soledad. Escribo para no volverme loco. El escritor (autor) desaparece en la obra misma. Vivimos en la oscuridad.

Apareador

La fama es un invento de los débiles para vivir del cuento, aunque sea del cuento que escriben…
En cuanto al arte me parece sencillamente la expresión del alma humana, claro que, parece que no todo el mundo se expresa desde el alma quizás por eso carecemos de “belleza” en el arte, reducido a una concepción materialista y además mercantilizada donde todo parecen desgracias, ¿será que la gracia y la desgracia son “distintos enfoques” de una misma realidad?

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2 respuestas a “Yo no escribo libros; fabrico apisonadoras.”(Ibn Asad)

  1. Maria dijo:

    Porque Ibn Asad cerro su pagina? Sus libros que los tengo todos y releo me ofrecieron la oportunidad de ver el mundo con otras miradas…. he leido en una pagina que me merece total desconfianza como le critican llamandole nombres …. no se ahora mismo siento confusion y desconfianza…. pero lo cierto es que sus libros son unicos!

    • Apareador dijo:

      Hola Maria,
      En primer lugar gracias por comentar.
      Lo cierto es que no tengo una respuesta más clara que la que el propio autor nos dejó en el último artículo de su blog, “21 de Septiembre: 2ª Edición de EHDL y Fin de este Blog”, (Al que también daré entrada en unos días). En este escrito ya nos dice que “abandona” la web, con lo cual (Y a partir de aquí ya son especulaciones) puede ser que sencillamente ya no se haga cargo del dominio “www.ibnasad.com” y este se encuentre en venta (Para saberlo habría que intentar adquirirlo), o que su web haya sido eliminada, con todos sus contenidos, aprovechando el mismo anuncio de Ibn Asad, porque sí, la censura existe y esta se aplica continuamente en “el mundo moderno” así que también es una posibilidad. A cerca del cierre de su web también hubo unos comentarios en este artículo: https://poesiamanifiesta.wordpress.com/2014/10/09/tertulandia-y-el-blog-de-ibn-asad/ por si te interesa.
      Por mi parte no se más que cualquier lector de su obra, sólo puedo añadir que no es la primera vez que abandona su web desde que sigo su obra hace unos 5 años, aunque en la otra ocasión el dominio seguía activo. Aún así veo que su cuenta de scribd, que también cuenta con artículos muy interesantes, sigue activa: https://es.scribd.com/user/30987076/editorialIA y también su bandcamp de música: http://ibnasad.bandcamp.com/.
      Supongo que ya habré leido la página que comentas, aunque no has dicho cual es exactamente, pude “asistir en directo” a la aparición y desaparición de la “figura de Ibn Asad”, hace unos años, en varias webs catalogadas como “conspiranoicas” donde le lincharon literalmente tras su obra “Artículos polémicos: contra la new-age y la tecnocracia global” https://es.scribd.com/doc/66293803/Ibn-Asad-Articulos-Polemicos-contra-la-new-age-y-la-tecnocracia-global … Aún así, por más que leo y he leido críticas, a parte de descalificaciones personales y especulaciones que exponen precisamente a quién las realiza, no he encontrado ninguna de esas webs que sea capaz de argumentar nada que contradiga el conocimiento y experiencia expuestos por Ibn Asad en esos artículos, y en su obra en general. Obviamente cuando gnoseologicamente “no se da o no se quiere dar la talla” para debatir uno puede rebajarse (Pues rebaja su condición humana) a realizar ataques personales, incluso sin ningún fundamento ni argumento, supongo que tampoco descubrimos hoy que existen por ejemplo programas de TV como “Sálvame de luxe” al que prefiero llamar “Sálvame del lujo”, que no difieren mucho en esencia de lo que “se cuece” en muchas webs, de hecho creo que ya habido alguna “conexión” entre alguno de estos personajes de la conspiranoia en internet y este programa de TV (Mejor dicho basura audiovisual, para no andarnos con eufemismos).
      Por último, decirte que en “los tiempos que corren”, un tiempo que además “se acelera” de manera “exponencial” en sus compases “finales”, me parece más que lógico o comprensible sentir confusión y desconfianza, actitudes tan sencillas como el dudar o el cuestionarse conducen facilmente a ello, aunque son actitudes que suelen acompañar al “espíritu crítico” que se hace cada vez más necesario. Personalmente no puedo confiar en la persona de Ibn Asad, del mismo modo que tampoco puedo desconfiar, quizás para ello sería necesario conocerle precisamente en persona y siempre teniendo en cuenta que la confianza en primera y última instancia depende de uno mismo y no tanto de lo que hagan o dejen de hacer “el resto”, porque uno es el que observa, valora, discierne y decide. De manera que, por ejemplo, usted y yo podríamos valorar de distinto modo “la realidad” ante un acto de una tercera persona dependiendo por ejemplo del enfoque y entendimiento que cada uno le de a ese acto… Por mi parte considero que la obra de Ibn Asad me ha transmitido un conocimiento y una responsabilidad sobre el propio conocimiento que me merecen toda la confianza, en el sentido de que precisamente hacerse “conocedor” disipa muchas dudas, aunque siempre apareceran otras uno aprende a conocer y a conocerse lo cual va muy ligado a “la confianza o seguridad” que uno mismo siente, que es la que se ve reflejada al “querer confiar en otros”…

      Un afectuoso saludo
      Apareador

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