La Influencia de la Pornografía con Ibn Asad

El otro día vi en una red social un “artículo”  supuestamente de interés para “parejas heterosexuales”, que sin estar de moda a día de hoy por lo visto siguen siendo “productivas” para ciertas industrias. El artículo ya promete por su título “Los 50 errores de los hombres en la cama” , lo cual ya nos indica el nivel de “maestría” o “inconsciencia” del autor al atreverse no tan sólo apuntar los “errores” del hombre en la cama, sino que puede precisar y sintetizar estos en 50 puntos definidos cada uno en dos lineas de texto, supongo que para no aburrir con “la teoría”, de una superficialidad insultante para el entendimiento humano, carencia que por cierto no se menciona en el artículo y supone ser la “base”, “el centro”, de toda relación y unión personal. Algunas de las recomendaciones del artículo dicen:

Saltarte los prolegómenos: ir directo al grano puede incomodar.

Besarla con brusquedad y sin sensibilidad: la pasión está bien, pero con calma.

Engancharse a sus pezones como un bebé: es divertido, pero antes hay que allanar el camino jugando con la areola y el resto del seno.

Morderle el lóbulo de la oreja: crees que es sexy, pero puede que ella no piense lo mismo. Duele.

El típico chupetón en el cuello: no recomendado para mayores de 16 años.

No lavarte antes del sexo: no hay que ser extremista, pero la higiene es fundamental.

Meterle un dedo en la vagina antes de que esté preparada: de impaciente profesional. Espera el momento correcto.

Intentar reiteradamente y sin éxito penetrarla en la oscuridad: ella puede ayudarte, no seas vergonzoso.

Empujar demasiado fuerte: empieza con suavidad y la compenetración entre los dos dirá cómo seguís.

Eyacular demasiado pronto: ella debe terminar primero. Aún así, no hay muchos hombres que puedan durar lo suficiente para satisfacer a una mujer que disfruta de sus estímulos vaginales y del punto G.

Intentar coaccionarla para que te haga sexo oral: es muy desagradable. Respétala.

Intentar forzar su cabeza mientras lo hace: no te pases. Como mucho, sujeta su pelo.

Sujetar su cabeza tampoco vale: no es tan bestia como el anterior, pero puedes agobiarla.

Eyacular en su boca sin preguntar: tu semen no es un manjar.

Poner una película porno sin preguntar: muchas cintas dan una imagen sumisa de la mujer.

Fotografiar o filmar vuestras relaciones: es peligroso porque das cierto poder a la persona que tiene las imágenes. Hay que estar muy seguros.

Jugar con su ano antes de que esté suficientemente excitada: mientras estimulas su clítoris y tienes un dedo en su vagina puedes pensar que a lo mejor le gusta que le toques ahí, pero puedes cortarle el rollo.

Eyacular sobre ella sin pedir permiso: es muy excitante, pero es mejor preguntar primero.

No limpiar después del sexo: todos lo que haya quedado sucio o revuelto debe volver a su estado de origen.

 

Si puede parecer ridículo o vergonzoso este tipo de “comportamientos”, podemos observar que éstos necesariamente han alcanzado cotas muy degradadas cuando “hombres y mujeres” precisan de este tipo de instrucciones, que por otra parte son discutibles. Evidentemente se podría comentar punto por punto con sencillez dado que el enfoque del artículo resulta simple y superficial como se puede observar en un punto donde dice:

Obviar las caricias: el segundo mayor órgano sexual de la mujer, sólo por detrás de la mente, es su piel.

Yo digo, y si el autor cree firmemente esto, que la mente es lo primero,  ¿Por que no centra la “iniciación” de todo acto en su origen según él: “en la mente”, en el sencillo entendimiento? quizás le ayudaría a comprender que existe una unión primordial,  “más elevada” y fuerte en una jerarquía espiritual esencialmente humana. Pero parece claro que algunos seres siguen atrapados en su pusilánime, artificial, superficial, materialista y desalmado glamour, coomo ya se ve en todo el artículo pero destaca en este punto:

Tirar el condón al suelo: qué poco glamour. Su sitio es un clínex y luego la basura.

Vaya que sí! Con el glamour que propone el artículo en general es un verdadera pena que éste se perdiera por tirar un trozo de latex al suelo, con el glamour que tiene el simple hecho de tener que enfundársela por debilidad.

 

Junto a este artículo leí un comentario de un compañero que opinaba así del artículo: “Si no sabes esto eres un payaso que sólo piensa en si” , lo cual me “animó” a dar mi opinión, mi punto de vista con el siguiente comentario:

Compañero tampoco seas tan duro con los payasos, son seres con muy buen humor, yo diría como símil que son tonterías, como bien dices, porque para que esto se considere artículo de interés ya demuestra la precariedad de la relaciones modernas reducidas a un sexo que por lo que parece es aún más precario si cabe, porque esto va dirigido a los “monos y simios” ¿verdad? Donde sólo se les exige ya un poco de respeto pues poco más parecen poder exigir hoy en día, ya que los “monetes” necesitan un manual de instrucciones a modo de tabla de ejercicios, buenos modales de educación primaria y “ética profesional” porque han olvidado que el “sexo”, como expresión física es sencillamente la materialización de una realidad metafísica, “el amor puro y absoluto” que desencadena la verdadera unión entre los seres, por lo tanto, por más que sigan observaciones e instrucciones físicas o sentimentales, si no elevan el trabajo a una “meta” más allá de lo físico y el propio ego, nunca comprenderán que justamente ahí se desencadena el resto y sencillamente aprenderán de ello con amor y por amor, lo cual por lo visto hace disfrutar del “sexo” de una manera que hoy en día no se “estila”.

Este artículo me ha hecho preguntarme Pero… ¿Con quién se acuestan las “mujeres”? ¿A quién va dirigido esto? ¿Pretenden tener relaciones con un mono?… Quizás sí, ¿Con el mono de Darwin formado por la industria militar y la tecnocracia transhumanista para convertirlo en el “nuevo hombre” de Nietzsche y financiado por los mercaderes de siempre?

En fin, parece obvio que el estado crepuscular del ser humano “moderno” alcanza cotas de infrahumanidad cada vez más expuestas en todos los campos, entre los cuales este resulta ser primordial para la experiencia y existencia humana. Obviamente la industria pornográfica ha puesto “su granito” de arena para que esto así sea a nivel global y “homogenizado”, y de paso retroalimentar gran cantidad de industrias a causa de las carencias que esta penosa realidad genera, como por ejemplo, a nivel más superficial y por tanto visible tenemos la industria del latex entre otras muchas… Os dejo un artículo donde se muestra que esta industria evidentemente no sólo a afectado a los hombres, o lo que queda de ellos por lo que parece, sino también a las mujeres:

Les invito a leer el artículo de Ibn Asad  La Influencia de la Pornografía en las Mujeres, en el que expone con toda claridad su experiencia y reflexión a cerca de este asunto industrializado y al mismo tiempo “tabu” en muchos aspectos, sencillamente por falta de reconocimiento por parte de la mayoría de “egos” . Un artículo que copio a continuación y también invito a leer en su página original para participar del debate, aquí les dejo con el maestro Ibn Asad:

“El amor, al menos para mí, jamás fue un sentimiento, ni un concepto abstracto, ni una idea inteligible. El amor es una acción. Por eso el entusiasmo que siempre puse en mi actividad amorosa, a veces pudo ser malinterpretado como promiscuidad. Nunca lo fue: si alguien es activo en lo que sea (en este caso, en el erotismo), es porque existe un pathos detrás que nos motiva para buscar datos y experiencia. Para mí, esta motivación es doble: una interior, de anhelo de autoconocimiento; la otra exterior de conocimiento del otro (de “la otra” ) , de pesquisa sociológica.

Desde esa segunda sensibilidad voy a reflexionar sobre algo que pocos hombres y mujeres se han planteado (¿Acaso esa es mi tarea aquí?). Mi generación es la frontera que une dos formas de hacer el amor: una, la antigua, en donde el pudor, lo recatado y (admitámoslo también) la torpeza tenían su lugar; y la otra, la nueva, en donde la frivolidad, el desparpajo y cierto sabelotodismo sexual han destrozado el paradigma anterior en menos de veinte años. Curiosamente ambos paradigmas de actividad sexual se fundamentan en el condicionamiento y la falta de libertad. No defiendo aquí el anterior ni quiero despreciar lo nuevo. Lo que quiero plantear es lo siguiente: ¿Qué es lo que tanto ha transformado el comportamiento sexual en tan poco tiempo? La hipótesis que planteo como agente radical de este cambio es la proliferación de la pornografía.

Voy a circunscribirme a mi trabajo de campo: es decir, voy a limitarme a hablar de mi experiencia con mujeres, con españolas principalmente. Y es que España, para los lectores jóvenes que no lo sepan o no se lo crean, era una sociedad sexual muy diferente hace tan sólo veinte años. A principio de la década de los noventa, los usuarios de pornografía eran poco menos que “pervertidos”: no eran ninguna mayoría, las mujeres apenas consumían y el acceso a ella se limitaba a las “revistas guarras” que se vendían en la sección oculta de los quioscos. (por aquel entonces, yo era púber, háganse cargo) Las “pelis porno” se emitían en cines cochambrosos ad hoc en los que sólo entraban tipos grises y solitarios, que desaparecieron con el advenimiento de internet a finales de los noventa. Sólo unos pocosesnobs que tenían Canal+ en abierto (había gente que pagaba por un decodificación mensual del canal) , tenían una sesión de cine X californiano en la televisión, los viernes por la madrugada. En ese panorama, os puedo asegurar que la mayoría de las mujeres no tenían ningún interés por la pornografía y muchísimo menos por los pocos hombres que la consumían.

Y de repente sucedió algo. Algunos dicen que fue el DVD, otros el internet, otros los programas radiofónicos y televisivos sobre sexualidad, hay colegas conspiranoicos que hablan de sustancias en el suministro municipal de agua… yo no lo sé. Sólo sé que, casi de la noche a la mañana, empecé a encontrarme patrones de conducta repetidos en las chicas con las que tenía relaciones. Doy detalles:

Primero, empecé a encontrarme mujeres que parecían actuar frente al objetivo de una cámara. Al principio pensé que esa cámara no eran sino mis ojos, y que todo ese despliegue de miradas ensayadas, gestos, poses… era una forma de agradar al compañero por parte de unas mujeres cada vez más activas sexualmente. Luego comprobé que no: me empecé a encontrar a chicas que no se relajaban en una actuación teatral completamente condicionada por un modelo que sólo pudo ser extraído del porno norteamericano. Había pasado algo con algunas mujeres: hacer el amor se convirtió en la imitación de una fulana rubia de Kentucky. Incluso conocí chicas que gritaban cosas como “Oh, my god!” cuando jamás habían salido del poblachón manchego de Madrid.

Todo ese condicionamiento fue a más, en parte por causa de una mayoría masculina que no sólo lo aceptó, sino que estaba encantada con ese disfraz de “putón global” que las españolas empezaron a hacer suyo. Doy un detalle que pocos hombres tendrán valor de reconocer: ¿por qué se introdujo (valga la expresión) el mal llamado “sexo anal” como una práctica que “había que practicar” en la intimidad de cualquier pareja? No me malinterpreten: el ano es una zona erógena, muy sensible… de acuerdo, pero la oreja también lo es y a nadie le da por perforar el oído como si de encontrar petróleo se tratara. Pues nada: ahí estaba media España intentando dilatar el esfínter de la otra mitad… tan sólo para parecerse a esa profesional que se metía bates de béisbol en la sección anal de tal o cual portal. El caso es que en 2014, te puedes encontrar chicas que nacieron en este siglo y que piensan que el sexo anal es la cara b de la perversión normalizada: hacer del acto amoroso una pasividad contranatura.

Otra cosa rara que me he encontrado en este nuevo paradigma sexual, es ese molesto frenesí y brusquedad para la masturbación y la felación. Que levanten la mano los hombres que han pensado “¿Qué le pasa a esa loca?” cuando han visto a su compañera agarrando su miembro como si fuera una maraca. Uno, que no es circunciso, necesita ciertos cuidados en la manipulación, y no hay nada más desagradable que una frenética que piensa que tiene en la mano un joystick de videojuego o un micrófono de karaoke que puede apretar y estrujar al antojo de los modelos pornográficos. No es raro encontrarse mujeres que escupen, engullen, soplan (de ahí viene el término “soplapollas” ) … con una falsa desinhibición y un furor forzado, vulgar y, a mí gusto, muy desagradable. Y no vamos a entrar en detalles sobre esa práctica de moda devenida imposición, la espermatofagia. Yo he participado en conversaciones entre hombres en donde no se valora a la mujer más guapa, a la más cariñosa, a la de la piel más suave y perfumada, a la de cuerpo más proporcionado y atractivo… sino a la que se lo come todo. Al parecer hay mujeres que saben de esta nueva predilección masculina y no le hacen ascos.

Hay otro cambio comportamental muy sospechoso. La depilación. Vuelvo a los noventa: mis amantes (que en aquella época eran muy jóvenes, como yo) tenían el pubis peludo. Todas y cada una de ellas… ¡Pues es lo natural! Me parece bien recortar el exceso de mata púbica, tanto en hombres como en mujeres; también me parece bien cierto cuidado de axilas, de exceso capilar en las piernas de las mujeres, también en la barba de los hombres… pero ahora, en 2014, nos encontramos a muchas mujeres sin ningún pelo (¡ni uno!) en lugares donde sólo las niñas no tienen. Y esto es clave: el lobby mediático pornográfico (norteamericano y judío) parece que se ha empeñado en normalizar ciertos desequilibrios que favorecen la pedofilia. Una mujer con pechos siliconados de 100 cms de busto y con una vulva de una niña de seis años es un engendro. Bueno, pues la ingeniería social del Establishment consiguió que esa monstruosidad no sólo se aceptara sino que se le pusiera la etiqueta de sexy, de lo deseable. Miles de españolas pagan (y mucho; es caro depilarse esas zonas; y mucho más caro, ponerse prótesis de silicona) por ser ese hot monster impuesto por la industria del entretenimiento. ¿Entretenimeinto para adultos? ¿De veras es “para adultos”?

Con este ejemplo de algo tan insignificante como un pelo, podéis evaluar el alcance del condicionamiento mediático en la sexualidad de las mujeres, de la que poco con certeza se puede decir, salvo que no es libre. Tampoco es libre la sexualidad de los hombres. De hecho, este nuevo paradigma de comportamiento sexual nos ha esclavizado aún más que el precedente. El de antes, nos hacía esclavos de las tarambanas religiosas, de la falsa moral y de la hipocresía. Es decir, podía ser superado, al menos, de puertas para dentro. El de hoy, el moderno, nos esclaviza a nuestra propia estupidez e inconsciencia. Esas cadenas no son fáciles de romper porque se ha conseguido proyectar la ilusión de obtener placer con la opresión… de hecho, lo llaman bondage.”   

Ibn Asad

 

He comprobado, en este artículo, que compartimos una misma realidad generacional señor Asad, pues justamente yo viví esa “transición sexual” del entorno, observando el mismo paisaje, aunque personalmente inicialmente basé mi acción amorosa justamente en la “inacción”, por entender que primero es necesario entender, con comportamientos tan “estúpidos” en apariencia como ser fiel al amor por la mujer sin necesidad de “ser correspondido” físicamente, lo cual puede desencadenar una serie de traumas en adolescentes, si uno no ve que realmente su fidelidad se debe a “si mismo” y es uno mismo quién se pone a prueba, por tanto lo que busca con la fidelidad es “afinar” en sus relaciones en busca de la mujer con la que materializar ese amor fiel e imperecedero, claro que para ello se debe dar con un ser que conciba ese mismo amor para una unión plena por encima de “personalidades”, lo cual hoy en día y también hace 15 años no resulta fácil aparentemente, aunque quién confía en el ser humano sabe que todo el mundo es capaz de concebir ese amor fiel e imperecedero.

Centrándome en el “panorama” generacional del que hablaba, tuve la suerte de ser testigo “consciente” de esta realidad, precisamente cerca del piso de mis padres hay un cine que por aquel entonces introdujo las salas X en nuestra “ciudad”, hoy en día con internet ya están más que cerradas, al igual que el resto de salas, pero recuerdo que la gente “se escondía” para entrar a ese lugar, era un sitio oscuro, sucio y asqueroso donde se realizaban “aquelarres” de “pajilleros” débiles. Además de esto fui un “privilegiado” al tener acceso a esas películas californianas que introdujo la “élite de canal +”, pues llegaron a mis manos gratuitamente  en VHS  (no delataré al “pirata”) cuando estaba en 7º de EGB, lo cual le ofrece la oportunidad a uno de ver rápidamente que en ese “mundillo” no encontrará lo que busca y llegar al instituto y al “Boom” de internet sin caer en el desalme absoluto frente a una industria infantiloide. Una época de principios de los noventa descrita en este artículo, dónde algunos robaban las revistas “Playboy y Penthouse” de las librerías más modernas, supongo que ya no sólo por su precio, sino por la falta de valor para afrontar la debilidad de su compra, al fin y al cabo estas revistas a parte de contar con un “buen marketing” lava-cerebros y explota-instintos, no presentaban una utilidad mayor que los catálogos de la revista Venca y sin duda no eran comparables a la verdadera belleza de una mujer.Obviamente con la aparición de internet esto dio lugar a que cualquier “cobarde” tuviera acceso a esta industria sin exponerse más allá de la oscuridad de su habitación, creando así una “generación perdida” en cuanto a las relaciones humanas, limitadas además a el placer ególatra y desalmado de los débiles, que no pueden ser pocos en una sociedad diezmada continuamente por los frentes comerciales, que hoy en día son todos, pues cuando el nacimiento y la muerte son un negocio sostenido con una “vida” de negocios, queda claro que no existe otro tipo de movimiento hoy en día que no sea el mercantil, y este tipo de movimientos no son los que dan placer al ser humano, sino a los mercaderes de la infra-humanidad, que además parece que es comprada de “buena gana” por las mayorías.

Con todo, tenemos una generación de “padres potenciales” e “impotentes” ante la “realidad actual” y aferrada al porno, el deporte y las consolas, pues su relación resulta ser muy estrecha, ya que una consola está pensada para consolar al usuario, del mismo modo que muchas mujeres en lugar de consola, utilizan consolador, así unos y otras comparten una realidad que les consuela, unos centran toda su lucha en una pantalla de artificios y otras centran toda su ternura y amor en un palo inerte y estéril sin virilidad alguna, lo cual no me resulta extraño, pues viendo a que se ha reducido la virilidad de los hombres en general, hoy en día, muchas deben rechazar esta “falsa virilidad” de “los monos”, que suele quedar descargada compitiendo en medirsela en el deporte de competición, lo cual no ayuda precisamente a comprender la unión de los seres sino a alimentar la división entre éstos y al mismo tiempo resulta productivo a la industria infra-humana.

Para terminar les dejo con una cita que ha encontrado mi compañera en este viaje de aprendizaje y maestría, de la cual no ha encontrado el autor pero aún así todos podemos ser actores de “esta realidad”:

“La danza, la unión de lo masculino y de lo femenino es un espectáculo fluctuante de la realidad creada, de su creación. Éste es un espectáculo de gran belleza, en el cual las energías masculina y femenina se adoran mutuamente, y celebran su cooperación y unión divinas.”

 

Un saludo a todos! Como aprendiz que soy, tan sólo les puedo decir que se aseguren de amar antes de actuar.

 

 

 

 

Acerca de Apareador

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Una respuesta a La Influencia de la Pornografía con Ibn Asad

  1. apareador dijo:

    Copio este comentario a cerca de éste escrito, que publiqué en el blog de Ibn Asad, dónde hubo algo de “debate” que podéis revisar en su blg, en respuesta al comentario de este señor:

    Buenas, chicos, me retracto de lo dicho, tan solo comento el texto del señor Ibn (por cierto muy bueno, pero no va conmigo, al ser demasiado conservador y retrógrado, apostólico-románico), para criticar su postura decadente y tradicional, obsoleta; el caso es que hice un refrito de mis lecturas de los clásicos y malditos (Bataille, Lautréamont, etc.), en clave sádica y aderezado con mi enfermiza cabeza, porque eso sí, lo de la “necrozoofilia” es un neologismo exclusivamente mío, que puse para provocar, ofender y transgredir, como hacía muy bien Alfred Jarry. Yo no tengo muchas luces para reflexionar con rigor y precisión, pues no soy más que un loco, una “pobre forma humana”. como dijo aquella gran mística renana…

    Respuesta por mi parte:
    ¿Por que se retracta de sus palabras? disculpe, pero no veo el motivo.
    Es obvio que éste artículo no va, quizás, “con mucha gente”, no sólo con usted, y se agradece que exista la libertad de que esta realidad se pueda exponer abiertamente y sin tapujos, lo digo sinceramente (sinceridad que trato de practicar siempre, incluso “a mi pesar”).
    Por otro lado, puedo entender que vea la postura del autor como: “conservador y retrógrado, apostólico-románico”, desde su punto de vista, pero eso tampoco nos expone nada “negativo” o “crítico” en el sentido de que toda etiqueta puede resultar vacía de contenido, aún así muchos etiquetan lo que no comparten con etiquetas que tampoco comparten, tanto es así que por ejemplo “yo” tampoco comparto esas etiquetas, pero es más facil pretender señalar al pecador y ponerle etiqueta que tratar de exponer los “pecados” y motivos que no comparte, pues se reacciona con la necesidad de encasillar un “punto de vista”, por más amplio en su visión que éste sea, como en este caso para criticar una postura “personal” que valora como: “decadente y tradicional, obsoleta”. Le diré que estoy personalmente de acuerdo con usted, porque se refiere a una sociedad decadente, la actual, en cuanto a su propia humanidad que viene potenciada por su pasado más lejano y especialmente por el más cercano y promovido por algo más o algo menos que la naturaleza humana. Así que obviamente esta visión es interpretada como obsoleta, caduca, olvidada, pues parece que no muchos la conservan, y necesariamente tradicional, porque parece natural en la humanidad aprender de los padres, abuelos y ancestros, de los cuales se nos dice que somos descendientes, por lo tanto parece que de un modo u otro descendemos y toca aprender de “los principios”, que siempre serán anteriores a nosotros, para conocer la potencialidad de la realidad presente, donde también se incluye la “potencialidad sexual” rebajada a simple instinto falto de entendimiento, valor y conocimiento para desarrollar toda su potencia.
    De loco a loco le diré que me permito dudar de que usted sea tan sólo un loco, y si es así no se preocupe porque la “paranoia” está al “orden del día”, pues para encontrar el amor, la verdad, la libertad también debemos dejar la razón a un lado, la mía, la tuya, la suya, la nuestra y la de los “refritos” que usted menciona y también la del señor Ibn Asad, que desde aquí en ningún momento trato de defender, ni puedo, ni quiero hacerlo, pues ni tan si quiera defiendo la mía, en eso baso la lucha por apartar el ego que todo lo reduce, encasilla y etiqueta separándonos del alma y con ello de toda espiritualidad.
    Espero que quede claro que mi postura en todo momento se basa en el debate abierto y no en defender una postura cerrada, tan sólo abierta y centrada.
    Lo que si quiero agradecer una vez más es precisamente el espacio de debate y como dice “El propietario” hay que animar el cotarro porque sino no hay debate, así que una vez más: Gracias

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